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Solterismo

Ser soltero/a en nuestra sociedad tiene sus implicaciones

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Por Nain MartínezSer soltero/a en nuestra sociedad tiene una connotación negativa. Las personas solteras son percibidas como inmaduras, poco confiables, deficientes para generar compromisos o proyectos de largo plazo, inestables, solitarias o promiscuas.

Vivimos en una sociedad donde las etiquetas y las identidades determinan en gran medida el estatus social y los roles que nos toca desempeñar en nuestro entorno, y una de esas etiquetas es si se está soltero/a o en una relación de pareja. Muchos esfuerzos se han hecho para erradicar la discriminación que emana de “las costumbres”. Sin embargo, en este momento, en el mundo no es lo mismo ser de una raza que de otra, ser hombre o mujer, o ser soltero/a o estar en una relación de pareja. Los efectos de esos prejuicios se manifiestan de diferentes formas, y de maneras más o menos sutiles dependiendo de las peculiaridades del entorno (ubicación geográfica, nivel educativo, tradición política, etc.). El problema con esos prejuicios es que van más allá de ser comentarios desafortunados, sino que se arraigan a manera de creencias sociales y son fuente de mucha frustración e infelicidad.

Mi hermana de 21 años me visitó por una semana en San Francisco. Hicimos las típicas actividades de turistas: caminar por Golden Gate Brige, ir de compras a Union Square o beber unos tragos en “the mission”, la zona hípster. Más allá de un momento para fraternizar, esa visita era la oportunidad para conocernos mejor como adultos y para mí, como hermano mayor tratar contribuir a su desarrollo personal desde mi modesta perspectiva. Un tema recurrente en las charlas de amigos, en los post de Facebook, y en general en las preocupaciones de las personas que me rodean es la soltería. Entonces pensé en cómo explicarle desde mi experiencia de vida porque ser soltero/a es una opción válida y que aunque suele existir una gran presión personal y social para estar en una relación de pareja, en muchas ocasiones es mejor estar soltero/a que estar en una relación de pareja insatisfactoria. Y les comparto el resultado de esa reflexión.

Ser soltero/a en nuestra sociedad tiene sus implicaciones, por ejemplo: la más obvia de todas, que no has sido suficientemente competitivo/a para encontrar una pareja, lo cual irremediablemente tiene una connotación negativa, es decir tienes algo mal o algo estás haciendo mal en la vida. También a las personas solteras se les percibe como inmaduras, poco confiables, deficientes para generar compromisos o proyectos de largo plazo, inestables, solitarias o promiscuas.

En parte, esos prejuicios se explican porque históricamente el compromiso en la relación de pareja era el paso a la madurez e implicaba un reconocimiento pleno de la autonomía y derechos de las personas, quienes a continuación “formaban un hogar” y “tenían hijos”. Sin embargo en los últimos 50 años se han generado una serie de trasformaciones sociales y económicas que han modificado radicalmente los parámetros con los que nos relacionamos y establecemos tejido social (el control de la natalidad, el prolongamiento de la esperanza de vida, la necesidad de una educación más prolongada, entre otros).

Estos cambios fundamentales en nuestra sociedad han propiciado que emerjan nuevas posibilidades y modelos de vida. Uno de estos cambios básicos es que en este momento histórico las personas no están “obligadas” a establecer o perpetuar una relación. Y al menos en posibilidad, podemos decidir: a) si queremos una relación, b) con quien la queremos, c) bajo qué condiciones y d) por cuanto tiempo la queremos.

A simple vista puede parecer un asunto trivial pero las implicaciones son enormes: hace algunas décadas las personas se casaban o tenían relaciones por amor, pero también porque se querían salir de su casa, porque era lo que tocaba, porque de eso dependía su estabilidad económica, porque querían tener hijos, porque era la única manera de disfrutar su sexualidad, porque existió presión familiar o social o porque “fue la cruz que les toco cargar”.

No quiero decir que tener una relación de pareja o casarse sea algo negativo, ya que en muchos casos son compromisos exitosos donde las personas tienen un espacio para compartir su felicidad. Tengo una gran cantidad de conocidos/as, amigos/as y familiares que tienes relaciones felices y que se la pasan genial. Lo que trato de explicar es que ser soltero/a también es una opción válida que en nuestra sociedad suele tener una connotación negativa. Nuestra sociedad ejerce presión directa o indirecta a quienes se encuentra solteros/as para cambiar su estatus. Esta presión se basa en dos mecanismos que al someterlos al más mínimo análisis se desmoronan con facilidad: por una parte se sobrevalora y se generan grandes expectativas sobre las relaciones de pareja, y por otra parte, se invisibilizan los atributos positivos de la soltería. Desmenucemos ambas mecanismos.

El primer mecanismo de presión es la idealización de las relaciones de pareja a la par que se desdeña la soltería. Este mecanismo funciona a partir de dos mitos básicos:

Mito 1: La plenitud y la felicidad se encuentran en una relación de pareja, y si bien una relación de pareja no es suficiente para alcanzar dichos objetivos seria al menos una condición indispensable. La familia, los amigos, los medios de comunicación, las canciones, las películas, las historias, los libros, es decir las representaciones culturales y sociales, nos dicen constantemente que lo más interesante de la vida se encuentra dentro de una relación de pareja. Y en muchos casos es verdad, pero también es verdad que muchas personas están en relaciones que son una causa constante de conflicto e infelicidad. Muchas personas están en relaciones donde hay soledad, infidelidad, falta de compromiso, violencia, abuso, frustración y monotonía. Las relaciones de pareja pueden ser excelentes, pero no siempre y no con cualquiera. Por lo tanto habría que concluir que hay relaciones positivas y relaciones negativas.

Mito 2: La soltería es un estatus de fracaso, quienes están solteros/as es porque no se ven suficientemente bien, no son suficientemente exitosos/as, no saben relacionarse, no saben comprometerse, o algo están haciendo o hicieron mal en la vida. En el fondo esta creencia lo que quiere trasmitir es que quienes están solteros/as son un residuo, una externalidad o un producto no deseado del “proceso de emparejamiento”. Imaginen un campo de cultivo de tomates, que llegado el momento de la cosecha tiene un porcentaje de tomates que no tienen la forma, el tamaño o el color deseado para su venta en el mercado y por lo tanto son desechados, pues algo así… y si bien algunas personas son solteras en contra de su voluntad, la realidad es que muchas personas de manera consciente han decidido terminar o no involucrase en relaciones insatisfactorias, complicadas o de baja calidad. Así que habría que decir que para muchas personas la soltería es una elección frente a una relación que no les resulta satisfactoria. Por lo tanto, no es que el tomate no diera el tamaño y la forma para el consumo humano, sino que quizá esos tomates quieren hacer algo hippie como ser sembrados para generar una nueva planta de tomates o ser distribuidos en mercados orgánicos (puff!).

El segundo mecanismo es la invisibilizacion de los aspectos positivos que puede tener la soltería. Como cualquier otro estatus, ser soltero/a tiene aspectos negativos y positivos (al igual que las relaciones de pareja). Sin embargo, estos aspectos positivos son una parte de la película que se suele omitir. Por lo tanto, yo les propongo los siguientes:

El autoconocimiento. En mi opinión, la vida se vive diferente cuando se está soltero/a o cuando se está dentro de una relación de pareja. Existen diferentes prioridades, distribución del tiempo y del dinero, así como facetas de la vida social, personal y espiritual. No es lo mismos ir a una cena de año nuevo con tu pareja a ir “solo/a”. Estar “solos/as” invariablemente nos confronta con la necesidad de hacer una vida en primera persona. Y para quienes decidimos no esperar a que el “yo” cambie por el “nosotros”, eso implica que habrá que decidir con base en nuestros deseos/creencias/marcos ideológicos/perspectivas el cómo, cuándo, dónde y con quien acomodar nuestras tardes, vacaciones de verano y planes de vida. Considero que esa autorreflexión/confrontación constante nos permite descubrir y desarrollar aspectos, facetas, gustos y habilidades desconocidas. Y eso es gratificante (está bien padre).

Una compleja vida social. Contrario al estereotipo de la soledad, en mi opinión las personas solteras suelen tener el tiempo y la disposición para establecer una intensa gama de relaciones sociales. Tienes colegas, los amigos de fiesta, los amigos de café, con los que te vas al cine, los de discusión, dates, prospectos en diferente grado de maduración, con los que planeas las vacaciones o con los que te vas a escalar o te pones a pensar como le vas a explicar a tu hermana menor que ser soltero/a también esta cool. Esto suele ser una experiencia enriquecedora que permite que tengas acceso a nuevas ideas, influencias, perspectivas y vivencias. Y eso está bien padre.

Independencia e incertidumbre para explorar. Si estas soltero/a por lo general debes pocas explicaciones. Si hoy te da la gana te vas a cenar con un grupo de amigos, y si quieres tal vez sigues la noche en un bar, te quedas el tiempo que quieres y mientras quieres. Muchas veces no sabes a quien vas a conocer, que va a pasar, a qué hora vas a regresar, si vas a dormir, donde vas a dormir o con quien vas a dormir. Tal vez no pasa nada, o tal vez esa noche tienes una conversación que te ofrece una idea parteaguas sobre la vida, o quizá conoces a tu siguiente mejor amigo, o quizá te enamoras. Estar en una relación es como si te dieran un libro de dibujo con un juego de doce colores, si tienes suerte son tus dibujos y colores favoritos; en contraparte, estar soltero/a es como si te dieran un puño de hojas, colores y pinturas… no sabes que vas a pintar ni como lo vas a pintar y eso puede terminar en una cosa muy caótica. Sin embargo, siempre hay hojas blancas nuevas y una vez que sientes un poco más de confianza, entonces comienzas a experimentar y pintas un pedazo con crayola, a otro le metes pintura y otro lo terminas con las manos. Y eso también es divertido.

Entiendo que para muchas personas el mensaje de este texto puede ser chocante porque me estoy metiendo en un terreno pantanoso para el orden social, como es el milenario “proceso de emparejamiento”. No obstante el mensaje de este texto no es que todas las personas dejen sus relaciones y vivan en soltería. El mensaje es, que hay relaciones positivas y negativas, y la soltería es una elección para muchas personas que prefieren ese estatus a una relación que no les resulta satisfactoria. Además, contrario al desierto de soledad que nos pintan, la soltería puede aportar atributos positivos a nuestra vida como un mayor autoconocimiento, una vida social más compleja y una mayor independencia e incertidumbre para explorar sus vidas. Por lo tanto, si nos les ha llegado el libro de dibujo y los colores que a ustedes les gustan, no se preocupes porque en verdad dibujar sin líneas y mancharse las manos de pintura también es cool.


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