El Arco

Campeón gabacho, de Aura Xilonen: o el antihéroe vuelto ave fénix

El libro habla de un héroe que hace que su mundo tenga un lugar en aquel otro, el que se vive en las calles y que pareciera que lo arrincona con cada golpe

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Desde las primeras páginas, la historia de Liborio se siente escrita con el estómago. Con esa precisión y honestidad que a veces la furia provoca. Aunque es más bien una contención de ganas por hacer, no sólo desear, que la suerte cambie. “Campeón gabacho” cuenta sobre un héroe que hace que su mundo tenga un lugar en aquel otro, el que se vive en las calles y que pareciera que lo arrincona con cada golpe –literal o metafórico– con el que sacude su realidad.

El libro e*stá ambientado en alguna ciudad de los Estados Unidos a partir de la llegada de su protagonista a sus 17 años y tras un viaje de exilio, mismo que lo convierte en uno de esos tantos miles de mexicanos que van en busca del sueño del otro lado de la frontera.* Liborio comienza ahí a labrase un destino ayudado por esa capacidad de adaptarse a un entorno tan distinto al que lo vio crecer, en el que sólo había necesidades difíciles de satisfacer y violencia, pero que no son, jamás, obstáculos que lo hagan encogerse en hombros. El camino que deberá recorrer para el encuentro con aquel nuevo destino, lo llevará a pasajes inesperados que lo harán verse como ese campeón que siempre soñó ser, aunque no haya adivinado la manera en que llegaría a serlo. Pero es que Liborio es el tipo de personajes que hacen de sus carencias una oportunidad para la resistencia, tanto así que se da vuelo con un lenguaje propio: lo que sea para formar parte del piso sobre el que está parado.

Esta novela es la ganadora del Primer Premio Mauricio Achar 2015. Su autora, Aura Xilonen, tiene 20 años, es estudiante de cinematografía en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Tuvimos la oportunidad de conversar con ella; nos confiesa aquí que la historia de Liborio, más que una narrativa planeada, fue un golpe del azar, desde su creación hasta la llegada a manos del jurado que la eligió como la mejor de entre más de 391 trabajos.

Aura, muchas gracias por estos minutos de conversación. Me gustaría que nos ayudaras a definir a tu protagonista: Liborio...

Él es un chico de 17 años, es muy inocente. Es un niño, no le han pasado tantas cosas como para que se percate de que hay algo más de lo que le ha sucedido; palizas, malos tratos, etc. Él, al no tener un núcleo familiar, busca por otros medios ser arropado, querido por otras personas. Por circunstancias no agradables, tiene que emigrar a Estados Unidos y allá encuentra a gente maravillosa que lo ayudan e intentan que él triunfe. Es un buen muchacho, no tiene vicios. Él simplemente quiere ser querido.

Lo que observé en la lectura del libro, fue esto que dices sobre su inocencia. Por la forma en que él se expresa, es como si tuviera furia, aunque no precisamente enojo, sino como un cúmulo de sentimientos que no sabe cómo asimilar...

Sí, no es furia. Es como esa necesidad de querer hacer algo, pero no poder, pues sus condiciones no se lo permiten. Tiene las debilidades de todo chico: se enamora a primera vista, no tiene los conocimientos, pero en el libro los adquiere. Madura totalmente a lo largo de la novela, va de un pensamiento de un niño de 12 años al de un adulto en un lapso de un año.

Y eso es lo que lo diferencia del grupo de chavos promedio de su edad, ¿no?

Sí, por lo que ha vivido. Creo que las experiencias te hacen de una forma diferente, cada quién tiene sus propios achaques y necesitas sacarlos de vez en cuando; entonces él, por tantos golpes, por tantas madrizas en las que se mete, pues golpea como salvaje, pero de repente se da cuenta de que tiene un buen punch, las personas al rededor se dan cuanta de ello y se convierte en boxeador. Ahí adquiere una responsabilidad totalmente diferente. Creo que él es una persona maravillosa. Lo quiero mucho...

Claro, al principio, Liborio se lee como si fuera un antihéroe, pero para el final, es completamente un ganador, un héroe totalmente...

¡Sí! Exactamente, por eso “Campeón gabacho”. Todos somos campeones, porque ser campeón no es sinónimo de cosas materiales ni superficiales; para ser campeón sólo necesitas ser amado, amar, tener los recursos que te permitan llevar una vida decente, tener personas en las cuales confiar, no ir por la vida enojado, enfurecido porque nada te sale como quieres. Yo creo que por eso él es un campeón...

Y justo una de sus varias cualidades va en dirección a una frase suya, donde dice que “no hay que leer de más, sino sólo lo suficiente”, como si él estuviera consciente de sus limitantes, pero lo que alcanza a tomar de su entorno, lo exprime...

Desde luego, yo creo que todos nos llenamos de nuestra vivencias y lecturas, de las películas que vemos, de todo lo que hacemos, eso es lo que nos hace personas, seres humanos. Entonces, él al entrar a trabajar a la librería, se llena de lecturas banales, pero es lo que empiezas a hacer de niño. Es un chico que no tuvo los recursos ni las posibilidades de tener las lecturas, pero llega a una librería y qué más le queda hacer...

Y en ese pasaje hay una parte fantástica donde dice que le dan ganas de destruir a patadas los libros que no le sirven... pero dime, ¿por qué escribir de un personaje como él?

Mi abuelo fue quien me inspiró. Yo no sabía que lo iba a crear, simplemente son anécdotas que él me contó; de hecho, él se llamaba así, Liborio. Esto me llevó a hacerlo, sólo le agregué ficción; yo creo que sólo es un 20% real. Es como una combinación de cosas que le pasaron a mi abuelo mezclada con ficción.

¿Y la historia la comenzaste a escribir con la intención de que fuera una novela?

¡No! ¡Yo ni sabía en qué iba a terminar en una novela! Quién sabe de dónde lo saqué así. Son varias experiencias y anécdotas, cosas que he visto en internet y que son interesantes para mi. Entonces, todo esto lo junté y surgió la novela. Luego vi el Premio Mauricio Achar y dije “pues ya la tengo”, pero no estaba ni corregida ni nada. Entonces se la di a mi tío y él medio me la corrigió; mi mamá me ayudó a checar la ortografía; toda mi familia estuvo ahí, en el proceso. La mandé dos días antes de que cerrara la convocatoria.

¿A ti qué te gusta leer, Aura?

Leo de todo, aunque las cosas filosóficas hacen que lo cambie todo, jajaja. Entre mis libros favoritos está “Pedro Páramo”; de hecho, el pueblo donde vive Liborio está perfectamente referenciado en Comala, así la veo en mi mente. Es mi novela favorita. Y cuando empecé a agregar todas esas palabras raras en mi novela, fue porque leí “La maravillosa y breve vida de Oscar Wao”, de Junot Díaz...

¡Ya! Todo ese rollo de jugar con las dos culturas...

Exactamente, él ocupa todo eso del “fucking no sé qué...”, entonces yo quise jugar así...

Sé que estás más dedicada a los asuntos cinematográficos, pero ahora con tu novela, ¿entrarás más al terreno literario?

Claro, pues es que van perfecto de la mano. La literatura es palabra, el cine es imagen, entonces, están hilados. Puedo hacer mis guiones cinematográficos y eso es lo que me gustaría hacer. Además, este libro no cierra, entonces, no sé... tal vez...

¿Y qué novela te encantaría llevar a ti al cine?

¡Ay! No sé, creo que depende del presupuesto que tenga, jajaja...

¿Cómo ves tú las oportunidades de los jóvenes en el arte: el cine, la literatura?

Pues es que piensan que somos tontos. Las personas deben darse cuenta que no tenemos todas las lecturas ni la experiencia de alguien de 80 años, pero siete vidas no nos van a alcanzar para hacerlas ni tenerla. Lo que tenemos los jóvenes y que se pierde con el tiempo es la imaginación, y creo que es una parte fundamental para hacer cualquier cosa, no solamente artística.

“Campeón Gabacho”, está editada por Literatura Random House.


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