El Arco

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Después del invierno, de Guadalupe Nettel

Novela ganadora del Pemio Herralde

En El Arco |

Por Alan Ulises Niniz

Hace un par de años, esta novela fue la ganadora del Premio Herralde. La historia es apenas para estos días en que estamos a punto de recibir a la primavera, cuando creemos que de la mano del clima, es momento de salir del abismo, para ver como nuestro alrededor cobra nueva vida. Se trata de Cecilia y Claudio, quienes eventualmente cruzarán sus caminos, pero antes y después de esto, cada uno nos contará su origen, sus miedos, sus deseos. Qué maravilloso el mensaje de las estaciones. Después de una temporada gélida, siempre viene una cálida, en donde el frío se recuerda e incluso se agradece, pues de otra forma no recibiríamos lo que llega con el mismo entusiasmo. O al menos eso es lo que ambos aprenderán. A través de los golpes y las ausencias irán trazando un camino que pensarían imposible, inmejorable.

Cecilia, por ejemplo, es una chica mexicana nacida en Oaxaca, criada a la sombra de una familia a la que le hacen falta pedazos, pero que ella suple con aquellos nombres que halla dentro de la biblioteca que Francisco Toledo donó al ayuntamiento de la capital del estado. Eso, junto a su fascinación por los cementerios: por todas esas vidas que yacen al mismo tiempo. Después deja México para irse a estudiar a París, la ciudad en la que los cementerios son una atracción turística debido a Oscar Wilde, Balzac, César Vallejo y hasta Jim Morrison. Ahí conocerá a Tom, su vecino italiano con quien compartirá más que una pared, porque al paso de la historia ambos iniciarán una relación que tomará forma ideal gracias al tiempo y paciencia; pero también debido a ese enorme librero que Tom le comparte, a las largas, larguísimas noches en que no hacen otra cosas sino hablar hasta caer rendidos y a la fascinación por los cementerios que a él lo llevó a alquilar un departamento desde el que se ve uno de los varios que hay en la capital francesa.

Claudio, por su parte, es un joven cubano radicado en Nueva York. Tiene una relación con Ruth, una mujer mayor que él, con quien disfruta el sexo y una vida a la que en teoría no le hace falta nada. Tal vez, el gran problema, es que la relación de ambos le hace guiños a la locura por los celos y la constante vigila de Ruth, ambos provocados por una inestabilidad emocional que a ratos agota a Claudio. Y aunque nada parece ser tan fuerte para una separación definitiva, él se da el permiso de estar en otros brazos. Es ahí y gracias a esos grados de separación que tenemos con quienes creemos desconocidos, que Cecilia se cruza en su camino, y porque él tiene puerta de entrada a su vida debido a una larga ausencia de Tom, cuyo regreso marcará lo que pensaríamos el final de esta historia.

No se trata de un triángulo amoroso. No. Como escribí al inicio, se trata de estas historias que se viven antes y después del abismo, de acontecimientos que nos marcan, que nos obligan a un giro en la ruta que creíamos terminada. Se trata de extrañar a quienes amamos y están lejos; a quienes amamos, pero se fueron con una promesa inexacta de cuándo volverán. No es un novela sobre querer regresar a donde fuimos felices. Es sobre seguir el camino con los recuerdos y el dolor que se va asimilando para dejar de ser un freno y volverse motor. ¿Qué viene después del invierno? Según Guadalupe Nettel, vienen más capítulos en nuestra vida, algunos que terminarán como las hojas cuando caen al llegar el otoño, pero otros que sobrevivirán al siguiente invierno, por más frío éste sea.

"Después del invierno", está editada por Anagrama.


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