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New Order, Joy Division, Bernard Sumner y yo

Texto autobiográfico de Bernard Sumner

En El Arco |

Alan Ulises Niniz

Cuando era estudiante, hacía hora y media de casa de mis padres a la universidad. En el camino, varios fueron mis compañeros de viaje. A veces personas, libros o canciones. De éstas últimas, hubo una en particular: “Ceremony”, en la versión de New Order, que sonó una y otra vez en mi Discman (nací en 1980, ni modo), y que hacía match perfecto con la sensación que nacía al mirar por la ventana del autobús, cuando intentaba hablarme del futuro (cuando piensas en todo eso que no sabes que llegará, pero que hoy sabes que llega), cuando hacía planes sobre lo que quería que fuera de mi en diez, quince o veinte años; cuando me imaginaba siendo uno de esos adultos que veía caminar sobre la banqueta. Ahora que ya no soy un estudiante, que he dejado los largos recorridos en transporte público y que abandoné la casa de mis padres, vuelvo a escucharla y la sensación sigue estando ahí: porque aún tengo cosas por hacer, y para pensar en ellas están esos minutos que dura esa canción.

Recuerdo que primero descubrí la versión de New Order, luego vino la de Joy Division y con ella llegaron “Transmission”, “Shes Lost Control”, “Insolation”, “Disorder” y el etcétera que todos conocemos. A la par, para mi estaban también “Temptation”, “Bizarre Love Triangle” o “True Faith”, y ese otro etcétera que también conocemos. Y aquí permanecen junto a aquellas otras canciones que he hecho mías en 35 años. Incluso la imagen de Ian Curtis es el fondo de pantalla de mi celular. Así de adolescente fui y sigo siendo.

Y lo traigo a cuenta porque justo esto fue lo primero que pensé después de leer “New Order, Joy Division y yo”, de Bernard Sumner. Una biografía escrita por quien fuera integrante de la banda que lideró Curtis, y que a la muerte de éste formó aquel otro que hoy todavía es capaz de llenar plazas y auditorios. Y lo pensé porque justo algo de lo que nos cuenta Sumner en el libro, y tal vez, uno de los motivos que lo hicieron escribirlo, es esa disposición suya para escuchar las historias que sus admiradores le cuentan sobre lo que su música les significa, algo que a él sirve para mantenerse aterrizado en tierra. Y qué gesto de gratitud tan grande de su parte, porque en él nos abre una puerta para conocer decenas de historias sobre lo que vivió y dio origen a esa música que a mi y a millones de personas nos sigue acompañando. Después de todo, la vida acompañada de música –y a pesar del paso del tiempo– siempre seguirá pareciendo un sueño, justo como aquellos que me permito desde la primera vez que los escuché. Si eres fan, te va encantar.

“New Order, Joy Division y yo”, de Bernard Sumner, está editada por Sexto Piso, la traducción corrió a cargo de María Tabuyo y Agustín López Tobajas.


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