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Falta de comunicación familiar puede detonar trastornos alimenticios

La falta de comunicación en el núcleo familiar, el constante “bombardeo” informativo de patrones de delgadez y el bullying pueden detonar en adolescentes algún trastorno alimenticio

La falta de comunicación en el núcleo familiar, el constante “bombardeo” informativo de patrones de delgadez y el bullying pueden detonar en adolescentes y jóvenes algún trastorno alimenticio, alertó la especialista Verónica Tamayo Silva.

La nutriólogaM adscrita a la Unidad de Medicina Familiar 13 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), señaló que entre estos desordenes destacan la anorexia, la bulimia y la vigorexia.

“Un trastorno alimenticio es la adopción de conductas o comportamientos sobre la ingesta de alimentos y esto se debe a que el individuo tiene una percepción distorsionada de sí mismo, por lo que recurre a excesos al momento de comer o evita hacerlo para conseguir el objetivo de alcanzar el estándar de cuerpo perfecto”, dijo.

Explicó que la anorexia se caracteriza por la falta de apetito, la persona deja de comer gradualmente hasta que lo hace por completo, para conseguir adelgazar.

“Los pacientes con este desorden alimenticio tienden a alejarse socialmente y tienen conocimiento del contenido calórico de los alimentos, por lo que están constantemente contando las calorías de la comida”, acotó.

En tanto, en la bulimia son muy comunes los atracones, seguidos de un sentimiento de remordimiento, por lo que la persona se ve en la necesidad de vomitar.

“En un principio el vómito es provocado, pero en etapas más avanzadas se vuelve un reflejo, debido a que el organismo se acostumbra a recibir alimento y devolverlo de forma inmediata”, añadió.

La experta refirió que ambos padecimientos traen consigo graves consecuencias en el organismo como anemia, deshidratación y disminución en la masa ósea, que a su vez provoca osteoporosis a temprana edad.

"En el caso de la anorexia hay fatiga y desmayos, debido a la disminución en la frecuencia cardiaca, piel reseca, uñas frágiles, caída del cabello.

“Con la bulimia, se desarrollan problemas en el tracto digestivo que si no son atendidos a tiempo pueden desencadenar cáncer, los dientes se tornan sensibles, amarillos y hasta pueden caerse por los ácidos gástricos", abundó.

Tamayo Silva puntualizó que ambas enfermedades se dan con mayor frecuencia en la población femenina entre los 9 y los 21 años de edad, mientras que la vigorexia se presenta en hombres principalmente, alrededor de los 18 años.

Este último, consiste en el abuso de suplementos alimenticios y ejercicio para conseguir masa muscular, pero el riesgo de padecer fallas renales, disfunciones hormonales o daños en el hígado aumentan si no existe una dieta y control de actividad física.

“Para el tratamiento de estos desórdenes alimenticios se aconseja que vaya integrada la atención de un médico, psicólogo, psiquiatra y nutriólogo, a fin de contar con una mayor efectividad en el proceso de mejora”, subrayó.

Asimismo, recomendó a padres de familia, promover la comunicación en la familia, así como buenos hábitos, y afirmó que “es muy importante no poner sanciones por comer más o menos, sino comer adecuadamente”.


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