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Escuela Nacional de Ciegos ofrece independencia y formación profesional

Fue la primera en América Latina en su tipo y forma parte del ex Convento de Santa Teresa la Nueva

Enclavada en el callejón de Mixcalco, oculta entre el bullicio de los transeúntes, de los comercios establecidos y ambulantes, de los vehículos; es en esa zona del Centro Histórico de la Ciudad de México donde se ubica esta institución fundada desde hace siglo y medio, la Escuela Nacional de Ciegos “Licenciado Ignacio Trigueros”.

Fue la primera en América Latina en su tipo y forma parte del ex Convento de Santa Teresa la Nueva, de ahí que después de las Leyes de Reforma, que expropió los bienes a la iglesia, el presidente Benito Juárez se la otorgó en 1870 a la educación de las personas invidentes o débiles visuales.

En 1927 se instaló en la calle de Mixcalco, muy cerca del Zócalo y de Plaza Loreto, donde hoy personas invidentes aprenden diversas herramientas para valerse por sí mismas, técnicas de masajes o masoterapia, también se les enseña a leer y escribir en braille.

Este servicio educativo que a la fecha depende del gobierno de la Ciudad de México, cuenta con biblioteca dotada con la mayor colección de ejemplares en braille del país, lavandería, dormitorios, comedor, gimnasio y patio que alberga a casi 200 alumnos y unos 40 profesores que conviven y estudian bajo el mismo techo.

Mixcalco, zona de angostas calles y edificios del siglo pasado, que no sólo alberga el mercado, con más de 900 locales, y decenas de puestos informales para la venta de ropa y calzado, sino también incluye la oferta de masajistas invidentes o débiles visuales, en su mayoría egresados de la Escuela Nacional de Ciegos.

Ellos se instalan todos los días de la semana en la Plaza Loreto, quienes ante la falta de empleo, o de recursos económicos para establecer una clínica propia, ofrecen sus servicios en este jardín para dar alivio a quienes buscan sanar parálisis facial, luxaciones, problemas de la columna, o simplemente curar la tensión que provoca el trajín capitalino.

Estos especialistas son en su mayoría egresados de la Escuela Nacional de Ciegos donde se les enseña a través de los masajes a identificar emociones, incluso aliviar problemas de salud, sólo mediante la sensibilidad de los dedos.

La Escuela Nacional de Ciegos ofrece entre otros, servicios de Integración Socio-Educativa, Primaria y Secundaria para Adultos, Carrera Técnico Profesional en Masoterapia, y talleres complementarios con inscripciones todo el año.

La enseñanza se apoya en los Sistemas Braille, Ábaco y Computacionales. En el área de Ábaco se trabajan las matemáticas básicas, con un ábaco especial para ciegos mientras que en orientación y movilidad se les dan las herramientas para que los egresados sean independientes en la calle y en el hogar, sólo con ayuda del bastón.

Que las personas ciegas aprendan a valerse por sí mismas, para desplazarse, cocinar y viajar, entre otras actividades; es el objetivo de esta institución, que parece pasar desapercibida a veces para los paseantes del Centro Histórico, pero quienes carecen del sentido de la vista, son quienes encuentran en este edificio de grandes ventanas de hierro y madera, su independencia.


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