Cultura

Zacatecas vive auge de su industria joyera gracias a Centro Platero

Las piezas llegan a mercados de Europa y Estados Unidos

De unos años a la fecha, Zacatecas vive un auge de su industria de joyería en plata, lo que se debe en mucho a la creación del Centro Platero, que le ha permitido llegar incluso a mercados de Estados Unidos y Europa.

De acuerdo con información del sitio electrónico del centro platero, éste tuvo su inicio en 1987, cuando el Patronato Mexicano de la Plata A.C., encabezado por gobierno del estado, y un grupo de empresas privadas formó el lugar, ubicado en el municipio de Guadalupe, conurbado a la ciudad de Zacatecas.

El objetivo fue desde entonces capacitar personas en el oficio, para revivir la actividad platera y generar fuentes de empleo, teniendo como base fundamental hacer joyería y orfebrería de alta calidad.

Uno de los propietarios de taller joyero, Miguel Ángel Núñez, detalló que para facilitar la venta de sus trabajos, los diferentes orfebres que operan en el centro tienen puntos de venta en sus propias instalaciones.

Pero además, resaltó, también en la ciudad de Zacatecas, donde se facilita la venta al turismo, además de otras ciudades como la de México, pero incluso a Estados Unidos e Italia.

Para lograr lo anterior, subrayó la importancia que implica el cuidado de la calidad que debe llevar cada pieza que se fabrica en el centro platero.

Refirió que la idea de crear éste, donde actualmente laboran 14 talleres joyeros, pero en todo el estado se pueden contar hasta 30 o 40, fue otorgar un valor agregado al trabajo de minería que era natural en Zacatecas.

Por ello, el resurgimiento de la joyería en Zacatecas se debe a la creación de este centro, aseguró Núñez, quien explicó el proceso de creación de una pieza de plata mediante el proceso de la cera perdida y el repujado.

En el primer caso, dijo, el primer paso es reproducir en un material metálico (latón, cobre u otro), llamado pabilo, el modelo diseñado sobre un papel, el siguiente es colocar esa figura dentro de una caja de aluminio con el tamaño adecuado.

A continuación se cortan capas de hule para vulcanizar, que se colocan, una por una, en ambos lados de la pieza hasta llenar la caja, y terminado lo anterior se lleva la caja a una máquina vulcanizadora, siguió.

Una vez vulcanizada la pieza, indicó, se espera a que enfríe para partir la caja de hule por la mitad, se le hacen unos dados (casitas) en cada esquina para que ajuste al abrir y cerrar y entonces se saca el modelo metálico.

Lo siguiente es que con un inyector de cera a presión se introduce este material dentro de la caja hasta rellenar el hueco que dejó la pieza metálica retirada. Este último proceso se repite hasta completar las piezas que necesite hacer (hasta 20 o 30).

Dichos modelos se colocan sobre un poste metálico de unos 15 centímetros de alto con una case circular, al que se llama pabilo, y cuando termina de pegarlos se forma una especie de arbolito, el cual es colocado dentro de un cilindro de aluminio que lo cubre, mencionó.

A ese cilindro se le coloca en su base un tapón hecho de hule y después se cubre el arbolito con un yeso especial hecho con agua y muy bien batido; entonces, con una campana de vacío se le extraen todas las burbujas de aire que queden en el cilindro, refirió.

Este bloque se deja secar por un lapso mínimo de dos horas, se le retira la base de hule y a continuación el cilindro se pasa al horno, donde a base de calor y gravedad se retira la cera, dejando el hueco que posteriormente se rellenará de plata fundida.

Mencionó que en el horno pasará un tiempo de 12 a 14 horas a una temperatura que alcanza hasta los mil 200 grados, de manera que el cilindro de yeso alcanza su máxima resistencia, con los huecos a rellenar con la plata fundida.

Lo último es un proceso paralelo en el que en un crisol, una caja de material tipo rocoso, se funde la plata, la cual ya en estado líquido rellena los huecos que dejó la cera perdida. Esta tarea se hace mediante proceso de centrifugado, precisó.

Estas serán las piezas de joyería que tendrán un proceso posterior, señaló, al anotar que este proceso puede emplearse también para elaborar joyas de oro.

La parte a seguir es cortarlas del árbol y pasarlas al banco de trabajo, donde se lleva a cabo el armado. Por ejemplo un anillo puede hacerse más grande o pequeño y se le coloca la pedrería, a un arete se le coloca el perno donde irá la “mariposa” y a una gargantilla los diferentes eslabones que son soldados.

El proceso siguiente es el terminado de lija, con el que se eliminan toda la porosidad e imperfecciones que tiene la pieza de plata y, finalmente, lo que resta es el pulido, el cual se lleva a cabo con un motor, mantas y abrasivos grasos con los que se da fricción, hasta sacar el brillo y luego sólo se desengrasa.

La pieza se puede poner desde ese momento a la venta, destacó el artesano, no sin antes aclarar que en cada paso o proceso se lleva a cabo un control de calidad para detectar cualquier problema, en cuyo caso la pieza se desecha.

Comentó que a quienes trabajan en este proceso creativo reciben una capacitación integral, teórica y práctica, en la escuela que se localiza dentro de las instalaciones del Centro Platero de Zacatecas, y que incluye diseño de las piezas y administración de un negocio.

Esta escuela cuenta con el personal suficiente y el equipo necesario para que los estudiantes aprendan bien este oficio, y en cada capacitación puedan entrar hasta 14 interesados.

Anotó que otro proceso que se aprende y se hace en el centro platero es el repujado, para el cual se coloca una lámina plana de plata en la cual se dibuja un diseño, sobre el cual, a base de golpes de pequeños cinceles y martillo, se da forma a base de abultamientos.

Por supuesto, una vez terminada esta pieza artesanal, para la cual se requiere más habilidad y capacidades, se lleva a cabo el proceso de lijado y pulido ya descrito, concluyó.


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