Cultura

Migración, factor de riesgo para adquirir VIH en comunidades mayas

La migración, la desinformación y la vulnerabilidad de género son algunos de los factores que inciden para que la población de comunidades mayas adquiera el VIH

Lamigración, la desinformación y la vulnerabilidad de género son algunos de los factores que inciden para que la población de comunidades mayas de Yucatán adquiera el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Un estudio hecho en los municipios Tahdziú y Chacsinkín, donde predomina la pobreza y la población mayahablante, detectó que como primer patrón está que los hombres se van y las mujeres se quedan en la comunidad de origen.

Esta situación expone a las mujeres a contraer la enfermedad, debido a que sus parejas llevan a cabo prácticas sexuales de alto riesgo durante sus viajes, por lo que al regresar a sus comunidades tienen contacto sexual sin protección con ellas.

Estudios anteriores señalan que un migrante tiene tres veces más posibilidad de adquirir VIH/Sida que un no migrante, comentó en entrevista para la Agencia Informativa del Conacyt, la investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), Rocío López Quintal.

Las encuestas y entrevistas a profundidad hechas a mujeres y hombres arrojaron que en esas comunidades persisten mitos sobre cómo protegerse del VIH y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

Se observó que existe una prevalencia de 60 por ciento de varios mitos asociados con este padecimiento, agregó la especialista del Centro de Investigaciones Regionales Doctor Hideyo Noguchi.

Más del 50 por ciento piensa que el VIH se transmite por la picadura de un mosquito, más de 60 por ciento piensa que el VIH se transmite por usar utensilios, como tenedores, platos, tazas de baño o camas de personas con el virus, tanto hombres como mujeres.

También estas comunidades piensan que una persona se puede prevenir si se lava los genitales antes y después de tener relaciones sexuales.

De acuerdo con el estudio, la información que se tiene sobre el VIH proviene en su mayoría de la escuela, pero las mujeres también tienen acceso a pláticas en los centros de salud de la comunidad.

En contraste con los hombres, que por lo general terminan la secundaria, desertan e inician su trayectoria migratoria, lo que hace que ya no tengan acceso a los servicios de salud, debido a sus jornadas de trabajo.

"Eso es muy importante, porque algo que se deriva de esta investigación es que los hombres no tienen acceso a la información, no tienen acceso a pruebas de detección de VIH y están teniendo prácticas de riesgo en los escenarios migratorios", resaltó López Quintal.

La investigación también detectó que el uso de condón es una práctica poco frecuente entre los hombres de esas comunidades, incluso, con las parejas con quienes tienen contacto sexual en los escenarios migratorios.

A pesar de reconocer que es una manera para prevenir el VIH, los entrevistados señalan los siguientes motivos para no usarlo con frecuencia: el primer es porque perciben que la persona se ve sana, o cuando la persona se vuelve de confianza lo dejan de usar.

Otro de los motivos para no usarlo es porque indican que no se siente igual con condón o que con los condones que proporciona el sector salud se tiene menor placer que con los comerciales, pero no siempre pueden conseguirlos.

En el caso de las mujeres, a pesar de conocer el uso del condón para prevenir enfermedades venéreas, no lo toman como una opción por el contexto en el que viven, pues ellas creen que no pueden negociar con su pareja el uso de éste.

"Ni siquiera se lo plantean al marido, porque hay un factor que es una condición de vulnerabilidad no material sino simbólica, que son las construcciones de género de estas mujeres asociadas con su idea de ser mujer, con lo que se les ha enseñado como mujeres con respecto a que no son dueñas de su cuerpo y sexualidad, sino que aquella está en función de la pareja", agregó López Quintal.

Otro factor se centra en la idea del amor romántico en la pareja asociado con la fidelidad recíproca, que tiene como efecto una baja percepción de riesgo entre las mujeres.

No obstante, el alcoholismo en alta proporción y la violencia doméstica ejercida por los hombres presuponen otros factores que vulneran a las mujeres.

"La violencia por parte de la pareja es emocional, física y en algunos casos sexual. La coerción para tener relaciones sexuales como obligación porque eres mi esposa y no te puedes negar, y dentro de toda esta circunstancia no hay espacio para la negociación del uso del condón, aun en el caso de las mujeres que perciben que los hombres pueden tener otras parejas", aseguró la investigadora.


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