Cultura

Tzotziles abarrotan calles, atrios y plazas por festejo a patronos

Los indígenas tzotziles de la Antigua San Bartolomé de los Llanos recorren en procesión las calles principales de esta comunidad de la depresión central de Chiapas

Los indígenas tzotziles de la Antigua San Bartolomé de los Llanos recorren en procesión las calles principales de esta comunidad de la depresión central de Chiapas.

El escritor Mario Nandayapa afirma que esta es una expresión de una necesidad humana de comunicar los sentimientos de la población, en Chiapas se realizan alrededor de 720 fiestas tradicionales en el año.

Los indígenas siguen de fiesta, se convocan y se congregan en las plazas, en los atrios, dentro y fuera de los templos, la razón es rendir culto a San Pedro y San Sebastián.

Esta tradición religiosa perdura desde hace muchos años, mientras unos están en fiesta, otras comparsas cuidan la seguridad de la gente que expresa su alegría, que muestra su folklore y degusta de su propia gastronomía y bebidas tradicionales como el licor casero.

Caminan en procesión hacia los templos de San Pedro y San Sebastián, llevan adornos, queman cohetes, gritan, lanzan porras, todos a una voz para hacerse notar a las multitudes que esperan en las banquetas y llevan consigo la ofrenda para el santo.

Después, realizan carreras de caballos en los atrios de la iglesia de San Pedro y posteriormente en la de San Sebastián, los indígenas van ataviados de la vestimenta roja que les caracteriza.

Reciben el nombre Los Carrerantes de San Bartolomé, son en su mayoría jóvenes, visten pantalón rojo, camisa roja, bordada a mano de hilo color rojo, portan un sombrero tejano de color negro, un paliacate del mismo color en la frente.

Colocan unas lanzas en la montura del caballo, en la frente del animal han colocado una tela que hace combinaciones con el vestuario de los competidores, multitudes se aglomeran en las banquetas.

Todos portan la misma indumentaria, un telar similar en la cabeza, un personaje con corneta adornada con listones multicolores marca el paso de la comparsa, la pauta de la competencia, la fila de competidores es interminable, las calles lucen adornadas.

Mientras celebran, los indígenas consumen licor casero, preparado por ellos mismos, los envases de cristal tienen un adorno de hilo de color azul elaborado a mano por las mujeres indígenas de esta localidad.

Lucen su mejor caballo, su vestimenta, les aplauden les chiflan, tocan música, arpa, inciensa, se siente olor rico a menta, a goma de árbol, hombres y mujeres de todas las edades rinden culto a San Pedro y San Sebastián.


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