Cultura

Prehispánica electrónica, viaje sonoro ritual entre pasado y presente

Tambores hechos con piel de animales y troncos de árboles de más de 600 año

Tambores hechos con piel de animales y troncos de árboles de más de 600 años; caracoles, cascabeles, palos de lluvia y otros instrumentos prehispánicos, se combinaron con sintetizadores, computadoras, luces y recursos multimedia, en el espectáculo Prehispánica electrónica, un viaje por la herencia auditiva del mexicano de hoy.

Ofrecida anoche en el Callejón del Templo, en el marco de las actividades del 32 Festival Alfonso Ortiz Tirado (22-30 de enero), la presentación cautivó a cientos de personas que pudieron disfrutar de un "collage" de sonidos que remontan a las culturas prehispánicas y que al combinarse con recursos y sonidos contemporáneos le dan a la música una nueva identidad.

Alyosha Barreiro y el grupo Nok Niuk, otrora acompañantes del músico Jorge Reyes (1952-2009), fueron los encargados de guiar este recorrido de sonoridades que destacó por su originalidad y la idea de que "nuestras raíces no tienen por qué estar peleadas con la tecnología y lo contemporáneo".

En entrevista previa, Barreiro explicó que Prehispánica electrónica surge con la intención de rescatar cuestiones mexicanas que vengan sobre todo de las culturas del centro de México, y su interés de llevarlas a escenarios masivos. Por ejemplo, dijo, han tocado más de 15 veces en el Zócalo capitalino.

Y es que según el músico electrónico, "nos creemos, nos sabemos y nos queremos como mexicanos pero nos olvidamos de dónde venimos", de ahí la necesidad de este rescate que pudo verse en el escenario, donde hubo música tradicional y algunas danzas. En total, cinco músicos y ochos danzantes desarrollan el performance.

Realmente, comentó, se ha vuelto un proyecto con mucha resonancia en todo México y varias partes del mundo a donde han tenido la posibilidad de llevarlo.

"Yo soy artista de música electrónica y contribuyo con eso en este proyecto, el resto lo hacen los Nok Niuk, pero, aclaró, no se trata de parecer Jorge Reyes, sino de retomar su legado para un proyecto con el que se han dado cuenta de la fuerza que los artistas mexicanos tienen fuera del país.

"Desde que empecé como dj incluía música prehispánica, luego a mis espectáculos trataba de imprimirles algún aspecto mexicano, primero con banderas, después incluí instrumentos característicos de México y desde que conocí a Nok Niuk hicimos una mancuerna muy bonita y suceden las cosas", comentó Alyosha.

Aclaró que lo que hacen en escena es una interpretación, dado que él no es historiador, de hecho, dijo, no hay esa necesidad de hacerlo como se hacía, la propuesta es simplemente llevar nuestra cultura a escenarios masivos,

"Acabamos de tocar en Celaya, hemos ido al Zócalo, al Teatro Bicentenario, estamos contentos de ver que la gente está tratando de ver y de hacer esto hoy, cuando toda la música que escuchamos tiene influencias europeas y estadounidenses y nosotros estamos rescatando lo nuestro".

Recordó que si dentro de México se le tuviera el amor que les tienen a los artistas mexicanos en el exterior, las cosas serían maravillosas, lamentablemente, dijo, aquí hay como una tendencia a sabotear al prójimo.

"Yo estoy muy contento, me encanta hacer esto y compartirlo en otros países, donde ha resonado mucho, y es algo que no inventamos nosotros, pero el mensaje sí, que estamos orgullosos de ser mexicanos y podemos usar zapatos y subirnos a un auto sin demeritar nuestra cultura; tenemos mucha tecnología y lo tenemos que vivir y también sentirnos orgullosos; el hecho es que ambas cosas no están peleadas", aseguró.

En el Callejón del Templo, la noche comenzó a enfriar, no así los ánimos de cientos de personas que este sábado circularon por las principales calles del Pueblo mágico de Álamos, donde se ofrecieron distintas propuestas artísticas, se inauguró la Ruta del Arte, se escenificó, a manera de flashmob la vida y obra del doctor Alfonso Ortiz Tirado y se entregaron las Medallas Ortiz Tirado, In memorian y Maestro sonorense.

Para cerrar las actividades, en la Alameda nocturna, en medio de la vendimia de toda clase de alimentos, postres y bebidas, se presentó el trovador Gerardo Peña, el meñe, oriundo de Hermosillo, Sonora, quien destaca por sus fusiones que van del rock a los ritmos caribeños y hasta norteños.


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