Cultura

Danzantes chiapanecos rinden culto a patrono de Suchiapa

La devoción a San Sebastián Mártir mueve a miles en esta ciudad, multitudes se congregan

La devoción a San Sebastián Mártir mueve a miles en esta ciudad, multitudes se congregan, se integran en unas cinco comparsas de “Parachicos” y se encuentran en la calle todos disfrazados, aunque a muchos no gusta el vestuario actual y prefieren el tradicional.

Don Enrique Corzo Pereyra, de 82 años, quien ha fabricado durante años la máscara de piel de res, con la que prefiere que salgan los danzantes a las calles para rendir culto a San Sebastián, lamenta que los bailarines de los nuevos tiempos hayan recurrido a las máscaras de hule.

La festividad en honor al santo comenzó el 18 de enero, a partir de la salida de los “Parachicos”, hombres danzando al son de tambor y carrizo, portando una montera de ixtle, una máscara de madera, una sonaja o chinchín en las manos, camisa y pantalón negro y un sarape multicolor.

Los “Parachicos” recorren las calles de esta ciudad del 18 al 23 de enero; el día mayor para todos es el 20 de enero en que se conmemora la muerte de San Sebastián Mártir, aclaran que no es competir con la fiesta de Chiapa de Corzo, que también es en honor al mismo santo.

Este viernes 22 de enero, la tarde fue de algarabía en Suchiapa. Hombres de todas las edades se congregaron en comparsas, los barrios fueron testigos, el vestuario parecía atractivo, hombres vestidos de mujer, disfraces de todo tipo, hasta de prisioneros.

Se trata de la danza de los viejos, don Enrique Corzo cuenta que los danzantes deben salir pero con ropa vieja y máscara de piel de res, cuenta que él bailaba así desde los 12 años; su tío Manuel Serrano Pereyra, ya fallecido, comenzó con la tradición de recorrer las calles junto con otros amigos y vecinos.

Refiere que todos los danzantes portaban máscaras de cuero, se utilizaban durante varios años, 10 días antes del inicio de la fiesta preparaban otra vez la máscara, se trataba de lucirla y mostrar al pueblo la devoción de bailar alrededor de San Sebastián Mártir.

Al paso de los años, la máscara de cuero se ha ido sustituyendo por máscaras de hule o plástico, mientras que la ropa vieja que ocupaban los danzantes, varones todos, ahora se ha cambiado por disfraces diversos, como el vestuario del chapulín colorado, el chavo, gigantes negros, enfermeras y demás.

En los contingentes también habían aquellos danzantes que portaban disfraces representando a las mujeres de mayor edad, máscaras que asemejaban a perdonas de casi un siglo de vida, o también aquellos que parecían mujeres jóvenes, que lucían impecables.

En entrevista, don Enrique contó que él aún conserva cuatro máscaras de cuero, las que elaboró hace muchos años, y que se las pidieron prestadas por algunos danzantes para ocuparlas durante la festividad.

El danzante sigue el ritmo del tambor elaborado a base de cuero y carrizo, al término de los recorridos, queman las banderas de color verde, blanco y rojo, en cuyo centro luce la imagen de San Sebastián Mártir.

Al frente de las comparsas una persona porta la bandera atada a una vara larga adornada con papel de china, globos y listones, finalmente han de quemar bombas en señal de fiesta y alegría de la multitud.

Los sastres de la localidad son los encargados de hacer los disfraces, se rellenan de esponja, al usarlos los danzantes parasen personas muy grandes, gigantes algunos, el frío no logra contener la algarabía.

En los contingentes también va el torito, un danzante que porta una máscara de madera pero con cuernos, mientras otro lo torea con paliacates rojos, el recorrido es por los barrios, por las casas donde la familia tiene en su altar la imagen de San Sebastián Mártir.

Don Enrique hizo un llamado es a la sociedad en general del municipio a degustar de la fiesta, a ser partícipe de la comunión del pueblo, pero volver a los trajes tradicionales, a la máscara de cuero y a la ropa vieja como en sus inicios hace más de 200 años.


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