Cultura

Sinfónica del IPN celebra 80 aniversario de la casa de estudios

Con obras de los compositores Silvestre Revueltas, Alberto Ginastera y Ludwig van Beethoven, la Orquesta Sinfónica del IPN, celebró el 80 aniversario de la institución académica

Con obras de los compositores Silvestre Revueltas, Alberto Ginastera y Ludwig van Beethoven, la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN), bajo la batuta de Enrique Diemecke, celebró el 80 aniversario de la institución académica.

Antes de iniciar el recital en el Auditorio Ing. Alejo Peralta, el director artístico agradeció al público por asistir a pesar del fuerte frío que se sintió anoche en la capital del país, “pero como dicen por ahí que manos frías corazón ardiente”.

Luego, pidió a los asistentes levantarse y cantar respetuosamente el Himno Nacional y el Himno del Politécnico. Tras los fuertes aplausos del público, el maestro Diemecke retomó la palabra y dijo que iniciarían en concierto con “Obertura Homenaje a Federico García Lorca”, de Silvestre Revueltas, de la cual se desprenden los movimientos “Baile”, “Duelo” y “Son”.

“Revueltas quería capturar el sabor de la música mexicana auténtica y por ello dedicó esta pieza al gran escritor español que fue arrestado y fusilado”, expresó.

Para ello, agregó, eligió un grupo pequeño compuesto por dos violines, contrabajo, piccolo, tuba, trombón y dos trompetas, percusión y piano.

Al ejecutarse la pieza, se escuchó como una banda de pueblo, en que los músicos en el escenario tocaron con técnica que se apreció aún más por ser pocos, lo que el público apreció y ovacionó con fuertes aplausos.

Diemecke subrayó que anoche empezaron los festejos del 80 aniversario del IPN y que habrá muchos más, por lo que este concierto se enmarca en esta celebración.

Ante los fuertes aplausos, la orquesta tocó junto con el violinista Pablo Diemecke la pieza “Concierto para violín y orquesta, op. 30”, de Ginastera, de la cual se desprenden los movimientos “Cadenza y estudios”, “Adagio para 22 solistas” y “Scherzo pianissimo y Perpetuum mobile”.

Una obra en que el virtuosismo del violinista Diemecke quedó mostrado, al tocar el violín de una manera excelsa, que desde el inicio de la pieza lo hizo en solo, para que después la agrupación lo acompañara.

Para terminar el concierto, se interpretó la obra “Sinfonía núm. 6 en fa mayor, op. 68”, “Pastoral”, de Beethoven, de la cual se desprenden los movimientos “Allegro ma non troppo”, “Andante molto mosso”, “Allegro”, “Allegro” y “Allegretto”.


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