Cultura

Compañía Dzul Dance revitaliza en Nueva York la danza ritual maya

Con una trilogía montada en el Museo del Barrio de Nueva York, el bailarín mexicano Javier Dzul se ha convertido en el principal exponente en el mundo de la danza ritual maya

Con una trilogía montada en el Museo del Barrio de Nueva York, el bailarín mexicano Javier Dzul se ha convertido en el principal exponente en el mundo de la danza ritual maya, un mezcla poco conocida de atletismo, acrobacia y baile.

Nacido en la selva del estado de Campeche, hablante del maya como su primera lengua, Dzul emigró en 1988 a Nueva York para fundar 15 años más tarde una compañía que ahora cuenta con 15 bailarines y que ha hecho de los movimientos rituales de este grupo étnico su base de inspiración.

Titulada “Trilogía del árbol de la vida”, las coreografías presentadas desde diciembre pasado en el Museo del Barrio por Dzul Dance se llaman “Alma del maya”, “Kuxan Sum” y “Wacah Chan –la Serpiente de Dos Caras”, que será representada este sábado 6 de febrero.

“Bailé en Estados Unidos con muchas compañías y eso me hizo mirar atrás y pensar que yo sabía cosas que podría mostrar. Así, poco a poco reencontré la danza ritual que aprendí desde la niñez y comencé a usarla como parte de mis coreografías”, explicó Dzul.

En entrevista con Notimex, Dzul manifestó que luego de emigrar de México, a raíz de una beca que le otorgara la legendaria coreógrafa estadunidense Martha Graham, se había olvidado de la danza ritual, del poder y belleza que había visto por primera vez desplegadas por su propio padre.

“Luego que hice una demostración de danza ritual maya, personas en Nueva York que nunca habían visto algo así decidieron producir mi trabajo. Así se creó Dzul Dance, cuando debí inspirarme para usar las danzas rituales como una necesidad”, afirmó Dzul.

La danza ritual maya, de acuerdo con Dzul, implica el manejo de la energía a fin de transformar el cuerpo mediante la extrema flexibilidad de las articulaciones, el movimiento de cada uno de los músculos e, incluso, la dislocación temporal de huesos.

Sus coreografías, además, abrevan igualmente de la acrobacia, el atletismo, el contorsionismo, la danza aérea y las demostraciones circenses.

“En la cultura maya existe la idea de que el ser humano viaja a otros niveles, que muere y reencarna, y se me ocurrió que para crear ese movimiento del espíritu con el cuerpo podría utilizar la danza aérea y que las técnicas circenses, además, me ayudarían a desarrollar mi propio vocabulario”, señaló.

Su compañía, compuesta por bailarines de Corea del Sur, China, Japón, Grecia, Estados Unidos y México, se ha presentado en el Museo Smithsoniano del Indio Americano; el Festival de Teatro Fringe, en Edinburgo y el Festival Cervantino, de México, entre otros foros internacionales.

En una temporada montada en diciembre pasado en el parque ecológico de Xcaret, en la Riviera Maya, el espectáculo de Dzul Dance logró congregar en su última noche a más de cuatro mil espectadores, una cifra inusual para una demostración de danza.

De acuerdo con Dzul, la cultura maya y sus manifestaciones comienzan poco a poco a ganar reconocimiento en el mundo y a generar cada vez mayor respeto entre los mexicanos y los propios mayas.

“Cuando yo era niño no se permitía usar nombres indígenas, por eso me cambiaron el nombre a Javier, en español. Ahora ya incluso hay escuelas en Campeche que enseñan la lengua, hay más orgullo por hablar más de un idioma”, sostuvo.

En ese sentido, Dzul manifestó que la danza ritual maya se retoma también en el sureste de México y Centroamérica, aunque no existen compañías internacionales que, además de la suya, hayan incluido estas técnicas en sus rutinas artísticas.

“No sé de alguien más que tenga una compañía como ésta, que haga lo que yo hago. Pero me encantaría invitar a la gente a que se interese en esta tradición, a que se expandan los puntos de vista y las interpretaciones de esta danza ritual”, enfatizó.


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