Cultura

Artesana de Zacatecas rinde homenaje a la mujer a través del rebozo

Una nueva perspectiva en torno a la vida y la muerte es la que la artista plástica Hildana Romo Rangel ofrece a partir de la realización de una docena de rebozos

Una nueva perspectiva en torno a la vida y la muerte es la que la artista plástica Hildana Romo Rangel ofrece a partir de la realización de una docena de rebozos, proyecto visual apoyado por el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Zacatecas (PECDA) 2014-2015.

Se trata, según la propia artista, de un homenaje a la mujer, a quien el rebozo protege, cobija, sostiene y acompaña en sus diferentes etapas de vida, generación tras generación.

Dicho proyecto fue aceptado en la categoría de Formación Artística en México (Textil) y recientemente formó parte de la Muestra de Beneficiarios realizada en distintos espacios culturales de la capital zacatecana, bajo la coordinación del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) Ramón López Velarde.

En declaraciones difundidas por la Secretaría de Cultura Federal, los 12 rebozos determinan un tiempo que marca los ciclos que inician y terminan, explicó la artista.

El tema principal del proyecto, expuso, tiene que ver con el rebozo en la vida y muerte de la mujer, sobre todo en varios poblados de Michoacán, pues su abuela materna siendo de este lugar, influyó en gran medida para desarrollar esta propuesta.

“Trabajar con el rebozo representa para mí una parte integral de la vida diaria de muchas mujeres mexicanas que han arrullado con un rebozo a sus hijos recién nacidos y muchas otras que han sido despedidas de este mundo envueltas en un rebozo como mortaja, de ahí la connotación de rebozo de compañía. Así es como lo he recordado con mi abuela y con mi madre”, añadió la artista.

Entre las vivencias que obtuvo Hildana de las charlas con su abuela fue el uso del rebozo por parte de las parteras para ayudar a la madre dar a luz.

“Es con los rebozos que las parteras se ayudan para masajear el vientre de la parturienta con ciertas técnicas de movimientos para preparar a la criatura para su nacimiento.

La joven creativa también supo de los rebozos mortaja, cuando su familia buscaba un rebozo de aroma de luto para su abuela. “Estas prendas sólo se producen en Tenancingo, Estado de México. Cada rebozo es único y destinado para acompañar y despedir el paso por la vida de una mujer”.

Otros de los rebozos que realizó fueron los rapacejos, los cuales confeccionó a manera de cordones umbilicales. “También hice algunos más pequeños, que fueron los primeros y mismos que me sirvieron para iniciar el proceso de los 12”, apuntó.

Hildana Romo empleó materiales orgánicos para conservar esa conexión con la tierra y la naturaleza; así como el polietileno y plástico reciclado para confeccionar un rebozo alternativo, que proviene de una sociedad industrializada, debido a que “se utilizan plásticos para todo”.

Rebozo de Ikat, jaspe, de bolita, propia extensión del cuerpo femenino fueron plasmados por Hildana Romo con una nueva mirada y materiales industrializados.

La investigadora y diseñadora textil, Ana Celia Martínez Hernández, escribió que se trata de “Doce rebozos de vida, doce tapices que enmarcan una perspectiva propia en torno a la dualidad e importancia de esta prenda como cuna y mortaja, acompañando el ciclo completo de la femineidad de aquellos que comienzan y aquellas que llegan a su fin”.

Como beneficiaria del PECDA de Zacatecas, Hildana Romo Rangel tuvo un año para ejecutar su proyecto y presentarlo, luego, en el marco de su exposición, la creadora impartió el Taller de Tejido en Tapiz, con la que se promovió las prácticas artesanales.


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