Cultura

Especialista del INAH indaga en cultura de bailes masivos en México

Especialista del INAH indaga en cultura de bailes masivos en México"

Así como el sonidero se adecua a la calle y al espacio que se le proporciona para que dé rienda suelta a su arte, así la exposición "Los Sonideros. Una Tradición Urbana" es adaptada en este momento al espacio y entorno de la Galería José María Velasco, situada en el centro del populoso y bravo barrio de Tepito en esta ciudad.

La exposición es resultado de un proyecto de gestión cultural en dos ejes. Uno, es el que mira al objetivo de relacionar al museo Casa de Morelos con instituciones públicas y privadas, y otro, acercarse a la gente. A partir de esa premisa, se lanzó una convocatoria para que los sonideros o amantes de ese movimiento, prestaran sus objetos alusivos".

Así lo explicó Ernesto Rivera, investigador del mencionado museo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y celoso encargado de la colección "Los Sonideros. Una Tradición Urbana". Se dijo "muy contento" por dar oportunidad a la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de presentar esa muestra.

Durante una entrevista con Notimex, el especialista explicó esta tarde que el acervo incluye carteles, discos y fotografías de personas coleccionistas de este movimiento. "El INAH tiene entre sus funciones preservar y difundir el patrimonio tangible e intangible del país, en la exposición se dan cita esas dos vertientes del patrimonio de esta nación".

Detalló que el patrimonio tangible está representado en los carteles y fotografías, aparatos reproductores de música, ejemplares de premios y reconocimientos a sonideros; el intangible, es la evocación de quien asiste a la muestra. "Hay matrimonios que reconocen en un cartel el baile sonidero donde se conocieron y luego enamoraron".

La exposición, que estará abierta en esa galería del 2 de abril al 8 de mayo, es una muestra documental que hace una revisión, a través de carteles y discos de acetato, de los 70 años de historia de este fenómeno iniciado en la Ciudad de México.

Rivera apuntó que son alrededor de 90 piezas y entre ellas, el cartel más antiguo data de 1978, y el más reciente no rebasa un año, lo que representa una muestra muy significativa y representativa de ese movimiento que arrastra multitudes lo mismo en la Agrícola Oriental que en el Peñón de los Baños, en Ecatepec y en Iztapalapa.

Comentó que mucha gente está de acuerdo en que "La Changa" (cuyo nombre verdadero es Ramón Rojo) es el icono de los sonideros en México. "Originario de Tepito, es para miles de personas un sonidero famoso, aún para quienes nunca han asistido a un baile musicalizado por él", añadió el especialista rodeado de carteles y aparatos de la muestra.

El sonidero tiene características muy claras: Su materia de trabajo es la música tropical y ningún otro género; esa música es alterada, como antes, cuando a las tornamesas se les colocaba una franela debajo para que girara más lento, y como ahora que con dispositivos electrónicos se manipula la velocidad a la que se emite el sonido musical, apuntó Rivera.

Otra característica es que le cambia el nombre a la canción. El entrevistado ejemplificó: En la funda de un disco de acetato, la tres es la canción titulada "Adiós a la bahía", pero algún sonidero le puso "Ojitos mentirosos" y así se popularizó. Por otro lado, hay una literatura encima, es decir, corre la música mientras el sonidero habla constantemente.

Lo anterior es lo que enriquece a un baile de esa naturaleza. El sonidero saluda a la gente y nunca falta quien pida una pieza o un saludo. La música de todo el baile se graba en vivo y al final del evento, el sonidero vende sus discos. Alguien lo compra y lo manda a su mamá que radica en Chicago. La mamá lo escucha y se percata que el sonidero saludó a su hijo. Tesoro tangible e intangible.


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