Cultura

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A medio siglo de fundado, el Museo Nacional de las Culturas se renueva

Medio siglo de ser un repositorio vivo de la vasta memoria de la humanidad.

Con un acervo de 17 mil piezas representativas de las principales culturas del mundo, el Museo Nacional de las Culturas cumple este 2016 medio siglo de ser un repositorio vivo de la vasta memoria de la humanidad.

Actualmente, el recinto ha renovado sus sistemas de resguardo y conservación, dotando al depósito de colecciones de espacios con condiciones adecuadas de temperatura y humedad, mobiliario y sistemas de seguridad.

El depósito presenta un diseño que garantiza la funcionalidad y el buen resguardo de las colecciones propias y las que llegan en préstamo; mientras que la organización permite actualizar las salas permanentes y nutrir nuevos espacios de exhibición, como fue el caso de la Sala de Corea, recientemente abierta al público.

En el área de Conservación y Restauración del Museo, los especialistas desarrollan diariamente un trabajo de conservación preventiva o curativa, y de restauración, de acuerdo con las necesidades de cada pieza, añade el recinto adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Cabe destacar que las instalaciones del área de Conservación están en proceso de reestructuración para dotarlas de un espacio de recepción de colecciones, laboratorio, taller de restauración y una cámara de fumigación.

Al mismo tiempo, se harán adecuaciones especiales para la extracción y filtrado de solventes tóxicos.

Recordó que la colección del Museo Nacional de las Culturas se originó con el Museo de Historia Natural, Arqueología e Historia, inaugurado en 1865 en este mismo inmueble de la calle de Moneda 13, y creció a lo largo del siglo pasado.

Se estima que un 90 por ciento del acervo sean piezas originales y el resto reproducciones hechas por los propios museos (como el de Louvre), o realizadas con moldes y materiales tradicionales de cada región del mundo, por lo que se trata de réplicas exactas.

Ese acervo (17 mil piezas) está dividido en seis ejes, en los que se observan objetos desde el periodo Paleolítico (de 125,000 a 200,000 años de antigüedad) hasta la actualidad, están contenidas todas las edades de la humanidad, organizadas por materia prima, objeto y área cultural.

Por una parte se agrupan objetos de materiales inorgánicos: metal, cerámica y vidrio; y en otro espacio están los de componentes orgánicos: madera, textiles, fibras vegetales y cestería, detalló el recinto adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Destacan por ejemplo objetos de vidrio del Medio Oriente, que datan de la época de Cristo, lítica del Paleolítico proveniente del norte de África, un muestrario único de textiles arqueológicos de Perú, del siglo XVI, un tigre dientes de sable del periodo Pleistoceno (10,000 años de antigüedad) y las llaves originales de la puerta principal del museo.

También, una pieza contemporánea, obsequio de un chamán maorí, que visitó recientemente el MNC y al final de un ritual regaló “una pipa que sólo se utiliza como símbolo de amistad y cuyo significado es un enlace del museo con el pueblo maorí”, comentó el geógrafo Luis Felipe Crespo, subdirector de Catalogación y Documentación.

Por su parte, Fernanda Núñez Vázquez, jefa del área de Conservación, explicó que se trabaja con textiles, papel, cestería y pintura mural (en la que se incluyen cenefas), así como en el portón, ventanas y otros elementos complementarios a la arquitectura del edificio, considerados bienes inmuebles por destino.

“No hay una pieza que no te enseñe algo o que sea igual que la anterior, sin importar que provengan incluso del mismo contexto o de la misma cultura. Es un trabajo muy nutrido en aprendizaje que implica pensar más allá de dos o tres técnicas de manufactura, o algunos tipos de materiales constitutivos”, concluyó.


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