Cultura

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Museo de las Momias de Guanajuato, un encuentro con la muerte

El Museo contiene la coleción más grande de momias naturales del mundo

El Museo de las Momias de Guanajuato contiene la colección más grande de momias naturales del mundo, integrada por 111 cuerpos de adultos y niños, dos fetos, y cuatro cabezas momificadas, pero no sólo eso, es un espacio para fortalecer la identidad mexicana y reafirmar el lazo que se tiene con la muerte.

En entrevista, la directora de este recinto, Paloma Robles Lacayo, comentó que los restos fueron descubiertos en el Panteón Municipal de Santa Paula; el primero data del 9 de junio de 1865, y el último del año 2004.

“Es un museo de sitio, es decir, un lugar donde se puede apreciar una colección patrimonial justo donde es descubierta, y tiene la extraordinaria característica de estar detrás del panteón donde se encontraron los cuerpos momificados”, señaló.

La también académica de la Universidad de Guanajuato, manifestó que “momia” es una palabra que viene del persa “mum”, que significa cera, y alude a una sustancia que los árabes llamaron “mumiya” con la que recubrían a los muertos para que se momificaran.

“Hoy esta palabra sirve para definir un cuerpo incorrupto, es decir, que no sufrió descomposición, en el cual se puede apreciar la piel en perfecto estado, que incluso nos permite adivinar los rasgos que la persona tuvo en vida”, destacó.

Explicó que hay tres mecanismos de momificación, una es la natural como ocurre en Guanajuato, otra es la intencional, antropogénica o artificial y una más es la natural inducida.

“Una momia artificial es precisamente lo que se observa en Egipto y también en Chile, donde están las más antiguas del mundo con siete mil años de antigüedad”, mencionó.

Robles Lacayo abundó: “En Chile abrían los cadáveres, extraían las vísceras, y después rellenaban el cuerpo, incluso sacaban los huesos y colocaban en su lugar palos, para que mantuviera la forma original de la persona, y luego le ponían sustancias en el exterior y así lograban la conservación de la piel. Este proceso es similar al utilizado en Egipto".

Para realizar dicho procedimiento se requiere un conocimiento sofisticado de anatomía, sin embargo, existen ciertas condiciones ambientales que favorecen que los cadáveres no se descompongan, y por consecuencia, haya un alto grado de conservación de la piel.

“Estas circunstancias pueden ser la temperatura, y la salinidad que se presentan en el Panteón de Santa Paula en Guanajuato”, subrayó.

Este cementerio se inauguró el 13 de marzo de 1861, y cuatro años después se descubrió la primera momia. El reglamento municipal de panteones establecía que se debe cubrir un costo por un quinquenio, es decir una tarifa de derecho para ocupar una gaveta o una cripta en el subsuelo.

Una vez transcurridos los cinco años, si nadie realizaba este pago, o no se ha cubierto el monto de la perpetuidad, entonces la autoridad municipal estaba facultada para exhumar el cuerpo y reutilizar el espacio.

“Es así como el 9 de junio de 1865 se exhuma el primer cuerpo momificado, que para nosotros es muy especial, es nuestra primera momia y corresponde al médico Remigio Leroy. Los siguientes dos se descubrieron en 1867, que son el doctor Paul de origen francés y la China, que se conserva en el ataúd original”, resaltó.

“Tenemos restos muy recientes, hay que decir que este fenómeno se sigue presentando y hasta podríamos hablar de que hay un índice del uno por ciento, ya que de cada 100 cadáveres uno aparece momificado”, detalló la directora del museo.

Señaló que la última momia sumada al museo en 2004 corresponde al cuerpo de una niña y una de las salas de este recinto que más llama la atención es la de los angelitos, que muestra los restos de algunos bebés.

El reglamento actual de panteones establece que cuando por diversas razones es desenterrado un cuerpo momificado, se puede colocar otro cadáver contiguo, puede seguir ahí, o la familia tiene derecho a exhumarlo o donarlo al museo.

En este cementerio sólo se momifican los restos que están en gaveta, “esto es muy importante porque regularmente pensamos que es la salinidad de Guanajuato con su carga mineral puesto que es una ciudad minera, sin embargo los que se exhuman del subsuelo se descomponen", expresó Robles Lacayo.

Esto lo ilustra perfectamente uno de los cuerpos de la colección, que se llama “La única momia de la tierra”, porque tiene un alto grado de deterioro y la piel es tan escasa que permite apreciar la estructura ósea.

“Éste nos permiten contrastar el significado de la palabra momia, el resto de los cuerpos tienen la piel casi intacta y completa. La momia mejor conservada fue exhumada en 1910, es de Juan Jaramillo, mientras que la momia de la tierra, nos permite apreciar el esqueleto completo, entonces la tierra y el subsuelo no ayudan a la momificación, al contrario", indicó.

Cuando un ataúd se introduce en gavetas, se crea una condición hermética donde no hay paso de humedad, se interrumpe el suministro de oxígeno, el cuerpo se deshidrata, y el ataúd de madera absorbe la humedad del cuerpo, lo que hace que se conserve.

Guanajuato por sus características orográficas, no ofrece un alto territorio para la colocación de muchos ataúdes en el subsuelo, por lo que se apilan en estructuras verticales, que se denominan gavetas o columnarios.

Añadió que es concurrido a diario por turistas de todo el mundo. Tan sólo este 2016 han acudido personas de Polonia, Suecia, Nueva Zelanda, Egipto, Ucrania, Afganistán, Irak, Marruecos, Francia, España, Brasil, Colombia, Estados Unidos, China y Japón, entre otros.

La académica destacó que la visita es para “fortalecer la identidad mexicana y reafirmar el lazo que tenemos con la muerte, conocerla como una parte de la naturaleza de la que venimos y a dónde vamos. El objetivo es regresar a nuestra vida con más fuerza y más intensidad, es recordar las palabras de Jaime Sabines cuando nos dice: ¡vive!, ¡vive! porque lo está diciendo la muerte”.


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