Cultura

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Museo de la Muñeca, viaje al pasado de la niñez mexicana

Algunas poseen vestidos elegantes y costosos, mientras que otras tienen un porte más sencillo y humilde; las pequeñas damas que habitan el Museo de la Muñeca son las protagonistas de un viaje que rememora el pasado de la niñez mexicana

Juguetes entrañables de muchas generaciones, el recinto posee más de dos mil muñecas que en algún momento formaron parte de épocas relevantes de la historia de México y que hoy se han convertido en una muestra viviente del contexto social en el que vivieron sus dueñas.

El creador de este recinto, el profesor Erick Morales, señaló que la colección cuenta con muñecas pertenecientes a las etapas de la Revolución, la Independencia y el Virreinato, entre otras.

Junto a su esposa, Cynthia Fuentes, en el 2013 inauguró el Museo de la Muñeca en la zona centro de Saltillo, con el objetivo de dar a conocer, a través de la indumentaria y el material con que estaban elaboradas, el contexto social y económico en que las muñecas y sus dueñas vivieron.

“El museo comenzó con la colección de mil 400 muñecas que mi esposa tenía y desde el inicio tuvo el objetivo de que las personas pudieran admirar y conocer la historia de México a través de ellas”, apuntó.

El recinto se encuentra dividido en 10 salas distribuidas a manera de una línea del tiempo que exhibe a estas coquetas señoritas, de acuerdo con el período que les tocó presenciar.

Así, las salas de la época precolombina, la Independencia, el Virreinato, la etapa de la Reforma, la Revolución y la época moderna, se encuentran habitadas por muñecas que han sido donadas o adquiridas por los dueños del museo.

Además, se encuentran las salas especiales, que albergan títeres de papel mache y de ventriloquia, muñecas provenientes de otros países y la sala dedicada a la musa mexicana, Frida Kahlo.

Como exposición temporal, el espacio presenta “Reinas”, una colección de una odontóloga de San Luis Potosí que otorgó al museo, 50 muñecas que hablan de la moda a través de la historia.

El museo abre sus puertas a todas aquellas muñecas que las personas quieran donar; “aquí nos encargaremos de darles el cuidado que se merecen y de mantenerlas en las mejores condiciones para que perduren para el deleite de los visitantes”, comentó.

“Recordar es volver a vivir” y en este recinto algunos visitantes se trasportarán a su niñez, mientras que otros conocerán y disfrutaran con estas muñecas que nos invitan a un viaje por el pasado de las antiguas generaciones.


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