Cultura

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Museo Francisco Villa en Durango, una vista al México Revolucionario

Una vista al México de la Revolución, con sus murales del siglo XX, exhibe el Museo Francisco Villa, ubicado en el centro histórico duranguense

Una vista al México de la Revolución, con sus murales del siglo XX, exhibe el Museo Francisco Villa, ubicado en el centro histórico duranguense, donde también se ofrece un “performance” que da vida al “Centauro del Norte”, para el solaz de los visitantes.

Sobre la avenida 5 de Febrero, se encuentra el inmueble conocido como el Palacio de –Juan José- Zambrano, un acaudalado minero de origen español que hizo fortuna en la entonces Provincia de Nueva Vizcaya, donde edificó, a fines del siglo XVII, lo que sería después por más de 180 años y hasta 2012, el Palacio de Gobierno.

Con un estilo barroco, el edificio en su interior conserva murales de la historia del país y de Durango, realizados por Don Francisco Montoya de la Cruz -planta alta- y Manuel Guillermo de Lourdes –planta baja-, lo que da un mayor realce al conocimiento de la historia de la Revolución Mexicana.

En entrevista con Notimex, Flor Gutiérrez Flores, directora del Museo Francisco Villa, destacó que el espacio abrió al público hace tres años y es un ícono histórico de la capital duranguense.

“Es un emblema artístico, cultural, histórico, en términos arquitectónicos, fue el Palacio de Gobierno por más de 150 años y en un inicio fue la casa habitación de Juan José Zambrano, que fue un minero, empresario, comerciante, muy importante de la vida política y social de nuestra ciudad”, señaló.

Los murales pintados en los muros de patios centrales en plantas alta y baja, “son de diferentes etapas, autoría de maestros duranguenses; el museo cuenta con 16 salas permanentes de museografía, aunado a 11 salas de exhibiciones”, detalló.

“Es un museo interactivo, dentro de las salas, los visitantes pueden revisar diferentes estímulos visuales, a través de videos, proyecciones de fotografías, textos, gráficos y objetos de la vida cotidiana”, apuntó.

Una de las salas está dedicada a la filmografía diversa y múltiple realizada en torno al héroe de la Revolución Mexicana y que también llegó a ser desde esa época un fenómeno mediático, para después dar paso a la leyenda.

Se dispone de colecciones provenientes de donaciones relacionadas con la vida de Francisco Villa, como documentos que eran propiedad de la señora Austreberta Rentería de Villa, dijo.

“Ella fue una de las esposas del general, que nació aquí en Durango y que vivió con él, durante los tres últimos años de su vida, de 1920 a 1923, en la Hacienda de Canutillo, Durango”, añadió.

Aunque Francisco Villa es el protagonista de lo expuesto en el recinto cultural, el visitante puede conocer diversos pasajes de la Revolución Mexicana y otros personajes, así como artículos diversos, como armas y vestimenta, entre otros inherentes a esa época, citó Gutiérrez Flores.

Un pasaje importante es la historia de la conformación de la llamada “División del Norte”, comandada por Villa y que “fue el ejército militar-popular más grande que tuvo la historia de la Revolución Mexicana”, que se conformó en la Hacienda de la Loma, en Lerdo, Durango, comentó.

Fotografías de personajes como Pascual Orozco, Pánfilo Natera, Felipe Ángeles, Álvaro Obregón, Porfirio Díaz, Emiliano Zapata, Victoriano Huerta, Ricardo Flores Magón, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calles, entre otros, también pueden admirarse al visitar el Museo Francisco Villa.

En tanto, Rafael Celestino, quien personifica a Pancho Villa, destacó que a través del “performance”, se hace énfasis en “nuestras raíces, nuestra identidad como mexicanos y como duranguenses, ya que en esta tierra nace el mexicano más famoso del mundo, que es el General Francisco Villa”.

Refirió que “a 100 kilómetros de aquí, en el caserío denominado La Coyotada, municipio de San Juan del Río, Durango, nace Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Pancho Villa”.

Para Celestino, su representación es un gran orgullo, ya que este mexicano “ya no es ni de Chihuahua, ni de Durango, ahora es de todo el mundo, este personaje ha trascendido”.

“Se siente muy bonito el impacto cuando los niños ven la figura del General Villa y hace a algunos que se la crean y a otros, transportarse a aquella época de la Revolución Mexicana”, dice ataviado con cartucheras que cruzan su pecho, un saco, botas y sombrero, con un rifle, para caracterizar al emblemático personaje revolucionario.

“Entonces al General Villa ya lo van a ver como un súper héroe, porque a cada rato se les aparece aquí en Durango, ya sea en el Museo, en la calle, en sus escuelas, traemos un programa que se llama Revolucionando, donde vamos a las escuelas y les platicamos la historia del General Villa, a través de un monólogo”, comentó.

Al final, “nos despojamos de carrilleras y de todo, y les manifestamos que la Revolución ya no será con las armas, ahora será con los libros, pero abriéndolos, porque en ellos está el saber con el cual se van a defender en la vida y estas balas se van a cambiar por lápices y plumas”, expresó.

En son de broma, en su personificación villista, Celestino manifestó que “maestro que no enseñe, muchachito, a ese me lo fusilo, y maestra que no enseñe, a esa… me la robo!”.

En febrero de 2013 el Museo de Francisco Villa en Durango reabrió sus puertas como recinto cultural, en el que el visitante puede conocer no sólo la vida del “Centauro del Norte”, sino también lo que fue la Revolución Mexicana y sus distintos protagonistas.

Se puede acudir al espacio en horarios de 10:00 a 18:00 horas, de martes a viernes y de 11:00 a 18:00, sábados y domingos; la admisión general tiene un costo de 20 pesos y de 10 para estudiantes, maestros y personas de la tercera edad con credencial vigente.


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