Cultura

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Agustín Rivera y San Román pugnó por el correcto uso del lenguaje

Se cumplen 100 años de su fallecimiento

Agustín Rivera y San Román fue sacerdote, literato e historiador mexicano; murió hace un siglo, el 6 de julio de 1916, y es recordado por sus textos sobre el uso correcto del lenguaje y por profundizar en la historia de México del siglo XIX.

Agustín Rivera y San Román nació el 29 de febrero de 1824 en Lagos de Moreno, Jalisco. Ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara y curso la carrera de Derecho canónico y civil, donde creó y publicó su obra “Disertación sobre la posesión” (1847).

De acuerdo con la página de la “Enciclopedia de la Literatura en México”, se recibió como abogado en 1848; tres meses después le fue otorgado el título de sacerdote; durante el mismo periodo inició su trayectoria como profesor de Derecho Civil, Gramática castellana y de Latín en el Seminario de Guadalajara.

Como profesor creó su propio material de apoyo; en 1850 publicó su texto “Elementos de gramática castellana” en el cual argumenta, a través de observaciones, que el idioma castellano se debe hablar y escribir de forma correcta; en su segunda edición, propuso nuevos cambios en el uso lingüístico.

Para la siguiente década, Agustín Rivera y San Román partió a la Ciudad de México y de ahí a Veracruz, no obstante, debido a los conflictos que existían en la zona regresó a la capital del país y se quedó por un año.

Fue gracias a que tomó el barco “La Emperatriz Eugenia”, el cual regresaba a soldados franceses; que logró cumplir su sueño de visitar el Viejo continente.

Cuentan sus biógrafos que en ese viaje visitó países como Roma, Londres, Bruselas y París, y fue la llamada ciudad luz que surgió su obra “Visita a Londres”, publicación que retrata su estancia en este lugar.

Tras ese viaje se dedicó a escribir obras para la escuela del padre Miguel Leandro Guerra, entre los trabajos realizados en este periodo se encuentran “Compendio de la historia antigua de Grecia”, “Analogía latina” y “Pensamientos de Horacio sobre moral”, entre otros.

En 1872, Agustín Rivera y San Román intercambió una serie de cartas con José María de Jesús Díez de Sollano (1820- 1881), en las que el literario defendía el uso de los clásicos en la educación de la juventud, detalla el sitio web “Filosofía.org”.

Estas correspondencia dio origen al escrito “Ensayo sobre la enseñanza de los Idiomas Latino i Griego, i de las Bellas Letras por los Clásicos Paganos a los jóvenes i a los niños”, que fue publicado en 1881.

También destacó por obras como “Treinta sofismas i un buen argumento” (1887), “Anales mexicanos o sea, cuadro Cronológico de los hechos más notables pertenecientes a la Historia de México, desde el siglo VI hasta este año de 1889”, donde se adentraría como historiador.

A principios de los 90 recibió una pensión por el Congreso para que continuará con sus escritos; también fue el orador del primer centenario de la Independencia de México (1810-1821), además escribió un borrador de la biografía de José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915).

Durante la Revolución Mexicana (1910-1920) se fue a León, Guanajuato, donde vivió con el amanuense Rafael Muñoz Moreno; fue seguido por el arzobispo Orozco y Jiménez para declarar su testimonio de fidelidad.

Agustín Rivera y San Román perdió la vida el 6 de julio de 1916 en León, Guanajuato; tras su muerte se reeditaron obras como “Principios críticos sobre el virreinato de la Nueva España y sobre la Revolución de Independencia” y “Anales mexicanos. La Reforma y el Segundo Imperio”.


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