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Expertos estudian relicarios de Catedral Metropolitana y San Ángel

Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) examinaron los cuerpo-relicarios de los mártires san Vicente Niño y san Deodato, pertenecientes a la colección de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, y de san Clemente, del templo del Carmen, en San Ángel.

Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) examinaron los cuerpo-relicarios de los mártires san Vicente Niño y san Deodato, pertenecientes a la colección de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, y de san Clemente, del templo del Carmen, en San Ángel. De acuerdo con el INAH, las figuras de cera moldeada fueron sometidas por primera vez a un análisis de radiología digital directa, con la cual se determinó la ubicación exacta y el tipo de restos óseos que fueron colocados en su interior hace más de tres siglos.

Dentro de las piezas se localizaron un cráneo, costillas, huesos sacros, falanges de pies y manos, tibias y cuatro pequeños fragmentos de material óseo, además en estas piezas, la cabeza, piernas y brazos son de cera y el torso de tela; también se registró la presencia de elementos metálicos.

El estudio forma parte del proceso de catalogación e inscripción de bienes culturales en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos.

El objetivo es apreciar las piezas desde un punto de vista científico para saber cómo se construyeron, conocer su estado de conservación y plantear una propuesta de intervención, dijo Gabriela Sánchez, especialista de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH.

El médico veterinario José Luis Velázquez, adscrito al hospital para equinos de la Facultad de Veterinaria de la UNAM, fue el encargado de realizar las radiografías a las piezas.

También participan las arqueólogas Wanda Hernández Uribe y Maribel Piña Calva, y la antropóloga física Adriana Alfaro Vega, adscritas al área de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos; y el fotógrafo Javier Otaola; de igual forma, se contó con el apoyo del padre carmelita e historiador José de Jesús Orozco.

La figura de san Vicente Niño perteneció a la Colegiata de Guadalupe, hoy conocida como la Basílica, y la de san Deodato procedía del Ex Convento de Santa Teresa la Nueva, ambos forman parte de la capilla de las reliquias de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Asimismo, la de san Vicente Niño cuenta con una "Auténtica", documento expedido por la Santa Sede en 1772, que certifica que es un mártir de las catacumbas romanas.

Los relicarios, cuyo origen se remonta a 1578 en Roma, son receptáculos destinados a guardar reliquias de los santos, que pueden ser fragmentos corporales u objetos que estuvieron en contacto con él, y su función es exponer y conservar el contenido sagrado.

Por la gran cantidad de extracción de restos que se realizaba, surgió la necesidad de crear el cuerpo-relicario, que consiste en una representación en cera de un mártir catacumbal, en cuyo interior se colocan algunos huesos u osamentas completas.


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