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Memoria del Holocausto vive en las calles de Varsovia

Caminar por las calles del centro de Varsovia es una invitación a viajar en el tiempo y sumergirse en la historia de los casi 500 mil judíos

Caminar por las calles del centro deVarsovia es una invitación a viajar en el tiempo y sumergirse en la historia de los casi 500 miljudíos que vivieron en la capital polaca algunos de los más cruentos episodios de represión durante la Segunda Guerra Mundial.

Antes del conflicto, la ciudad tenía la segunda mayor comunidad judía de Europa, representando el 30 por ciento de su población total, además de escuela, hospitales, teatros, bibliotecas, clubes deportivos y medios de prensa judíos.

En cinco años de guerra, poco más de 20 mil judíos sobrevivieron a la masacre, la peste o la hambruna promovidas por los nazis, una tragedia plasmada por el cineasta polaco Roman Polanski en su multipremiado “El pianista”, inspirado en las memorias del músico judío Wladyslaw Szpilman.

Sede del mayor gueto creado por la Alemania nazi durante su campaña de exterminio de la comunidad judía, Varsovia preserva hasta hoy las marcas de esa época como preciosas cicatrices destinadas a mantener la memoria de toda una generación y a transmitir las lecciones de la historia.

Un fragmento del muro de tres metros de altura que delimitaba el Gueto de Varsovia a partir de 1940 sigue de pie entre las calles Siena y Zlota, en el patio de un conjunto habitacional, cuyos habitantes conviven con el va y viene de turistas que depositan en el lugar flores, velas y billetes en memoria de los fallecidos.

De los 18 kilómetros de valla que aislaban las 307 hectáreas del gueto, ese el único trozo que sigue de pie más de 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que quedó marcada por el Holocausto.

No obstante, otros 21 puntos por donde pasaba el muro han sido marcados con placas oficiales, algunas de ellas acompañadas de mapas del gueto, fotografías de la época o descripciones de los hechos que se produjeron en el lugar.

Por todo el área del gueto abundan los monumentos y placas conmemorativas a las víctimas del Holocausto, inspirando giras temáticas propuestas por varias agencias y la propia Oficina de Turismo de la ciudad.

En la parte norte de lo que fue el “gran gueto”, desde 1988 un monumento marca discretamente el lugar donde de situaba la plaza Umschlagplatz, donde los judíos eran embarcados en trenes de mercancías para conducirlos a los campos de exterminio.

Cerca de allí, disimulado en un pequeño jardín, otro monumento honora la memoria de los judíos que se rebelaron contra las deportaciones en lo que fue conocido como “el levantamiento del gueto de Varsovia”, entre abril y mayo de 1943.

Todos esos marcos históricos están reunidos también en el Museo de la Historia de los Judíos Polacos (Polin), que abrió sus puertas en 2013 en un edificio arquitectura modernista, en la plaza donde se sitúa el Monumento a los Héroes del Gueto.

Con casi 13 mil metros cuadrados de exposiciones, la institución fue elegida en abril pasado como el mejor museo europeo de 2016 y se convirtió en parada obligatoria para los turistas que visitan Varsovia.


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