Cultura

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Compañía de danza Tándem triunfa con su propuesta sobre Cervantes

El espectáculo coreográfico hizo reflexionar al público sobre algunos valores morales que parecen perdidos

La coreografía “Cervantes: El trágico sueño de la memoria” fue presentada esta noche por la compañía de danza Tándem, en la Sala Principal del Palacio de las Bellas Artes, como una forma de rescatar los valores más importantes del ser humano, como la lealtad, el amor, la justicia y la posibilidad de soñar.

La pieza, que apuesta además por una visión de esperanza ante todas las adversidades de la sociedad contemporánea, forma parte de la Temporada de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y en ella, al tomar como referente al personaje principal de la obra de Cervantes, Don Quijote, la coreógrafa Leticia Alvarado invita a la transformación.

La función de esta noche representó el reencuentro de la compañía de danza con el coloso de mármol, pues hacía ocho años que Tándem no pisaba ese foro, el más importante de la República si de artes se habla. De esa forma, la agrupación se sumó a la conmemoración por los 400 años de la muerte del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616).

Leticia Alvarado, directora de Tándem, creó esta pieza inspirada en la espigada figura de Don Quijote de la Mancha, de quien admira sus valores morales, entre los que destacan la transformación del ser humano, la lealtad, el amor, la justicia y la posibilidad de soñar. Así, sobre el escenario la compañía ofreció una visión de esperanza para todo el planeta.

Se trata de una obra interdisciplinaria que pone al espectador cara a cara con una visión que da la posibilidad de creer en la transformación del ser humano a través de la fe, lo que contrasta con la dinámica diaria. Para la coreógrafa, aquel que cree en la posibilidad de la imaginación para cambiar su época “es un ser afortunado e iluminado”.

Para ella, Cervantes es fundamental en el siglo XXI, pues en las sociedades de hoy los humanos viven tiempos difíciles. Esta pieza abre un camino de luz que Alvarado quiere dar a los espectadores a través del trabajo de ocho bailarines y una coreografía que se toma como un viaje donde cada espectador da su propia idea de Cervantes y del Quijote.

Cabe señalar que los artistas en escena se presentaron con vestuario y escenografía al más puro estilo del propio Cervantes, acompañados por la suave música de Johann Sebastian Bach y algunos autores contemporáneos.

Todo lo anterior hizo que el público asistente tuviera una idea, muy precisa, del tiempo que le tocó vivir a ese dramaturgo español inmortal.


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