Cultura

Compartir

La Corregidora, una mujer digna de recordar

Conmemoramos a Josefa Ortiz de Domínguez por su gran labor en la Independencia de México

Un día como hoy pero de 1768, nació una mujer que marcaría la historia de México, María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, mejor conocida como Josefa Ortiz de Domínguez “la Corregidora”, patriota y heroína de la Independencia de México.

En 1791 contrajo matrimonio con Miguel Domínguez, quien en 1802 fue nombrado Corregidor de Querétaro gracias a su buena relación con el Virrey Félix Berenguer de Marquina.

Aprovecho su posición como esposa del corregidor para realizar numerosas obras de caridad, intentando que se reconocieran los derechos de los indígenas.

En 1810, junto con su esposo Miguel, pusieron a disposición su casa para reuniones literarias que en realidad se trataban de temas políticos, donde organizaron e iniciaron el levantamiento contra el virrey.

A dichas reuniones, mejor conocidas como ‘La Conspiración de Querétaro’, asistieron Joaquín Arias, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Ignacio Allende y el cura Hidalgo.

En 1813, cuando el juez eclesiástico Rafael Gil de León fue enterado de la conspiración, Josefa Ortiz, fiel a sus principios, decidió avisar a los revolucionarios elaborando una nota con letras impresas sacadas de periódicos para evitar que se reconociera su caligrafía y la envió al capitán Ignacio Allende a través del alcaide Ignacio Pérez, el cual, al no encontrarlo se la entregó al padre Miguel Hidalgo.

Gracias al aviso de La Corregidora muchos conspiradores pudieron escapar antes de ser detenidospor las autoridades virreinales.

Sin embargo, Josefina y su esposo Miguel fueron arrestados el mismo día en que se produjo el ‘Grito de Dolores’, tras ser delatados por Joaquín Arias.

Tras su detención, Josefa Ortiz de Domínguez fue conducida al convento de ‘Santa Clara’ y en 1814 fue trasladada a la capital, al convento de ‘Santa Teresa’, donde fue declarada culpable de traición. Posteriormente fue enviada al convento de ‘Santa Catalina de Sena’, siendo liberada en 1817 bajo las órdenes del virrey Juan Ruiz de Apodaca.

En 1822, cuando Agustín de Iturbide se autoproclamó emperador de México, ofreció a Josefa ingresar en la corte como dama de honor de su esposa, Ana Duarte de Iturbide, lugar que rechazó, pues le parecía una intolerable burla contraria a los ideales por los que se había luchado durante el proceso de emancipación.

En los últimos años de su vida, Josefa Ortiz de Domínguez se relacionó con grupos liberales de carácter radical, negándose siempre a recibir cualquier recompensa, ya que decía que no había hecho más que cumplir con su deber de buena patriota.


NOTAS RELACIONADAS

ÚLTIMOS

MÁS VISTOS

HOY EN

PROYECTO 40