Cultura

Compartir

Indaga “Once upon a time...” en el binomio inocencia-perversidad

“Once Upon a Time in West Asphixia”, de la dramaturga española Angélica Liddell, cumple temporada en el Teatro La Capilla, de esta ciudad

Para trascender es necesario evolucionar y eso sólo se logra al conocer la oscuridad que habita en nuestro interior, advierte la puesta en escena “Once Upon a Time in West Asphixia”, de la dramaturga española Angélica Liddell, que cumple temporada en el Teatro La Capilla, de esta ciudad.El montaje corre a cargo de la compañía emergente Caja de Pandora Teatro que, bajo la producción y dirección de Claudia Wega, debuta en la escena teatral local con un trabajo escénico complejo, que cuestiona los alcances de la locura, transitando entre la inocencia y la perversidad de sus protagonistas.

“Once Upon a Time in West Asphixia” o “Hijos mirando al infierno” cuenta la historia de Natasha y Rebeca, dos niñas impactadas por el crimen de Simón Alopardi, un compañero del colegio que tras matar a sus padres se suicida.

Muestra la fascinación e idolatría que el transgresor personaje de Simón despierta en ellas, y cómo van estableciendo un vínculo tan íntimo -que pasa incluso por lo erótico y lo sexual- como macabro, que las va arrastrando a las puertas de un manicomio.

En escena se reúnen lenguajes como el teatral y el cinematográfico con la danza y la multimedia, para dar vida a esta historia de muerte que desentraña el sui géneris vínculo de este par de niñas que aman y odian con la misma intensidad.

Una pareja que, en el punto más alto de su locura, es capaz de mostrar una lucidez que sorprende, cautiva y arrasa consigo a los adultos de su entorno.

Para crecer hay que evolucionar, “aprender el nombre de todas las cosas para que nadie pueda herirte nunca más”, sostienen, mientras su maldad deja huella en Jonás, un compañero enamorado de las dos, al que mutilan en el principio de una cadena de hechos perversos que acabarán con su propia destrucción.

Dalia Balp Straffon y Fernanda Vallejo Córdoba son las protagonistas de este drama, tras varios meses de trabajo escénico para lograr compenetrarse en la complejidad del mundo de Natasha y Rebeca, y logran imprimir un toque realista a la metamorfosis que las lleva de la inocencia a la perversidad.

A expresar con soltura una amplia gama de emociones y estados de ánimo, desde la ternura hasta el odio; la ansiedad, desesperación y estado febril en que finalmente cavarán su propia tumba.

Aunque cargada de representaciones filosóficas y simbolismos, la pieza ha sido bien trabajada y promete seguir atrapando al público, tal como lo hizo en sus primeras presentaciones en un foro de la colonia Condesa, gracias a su bien lograda interacción de disciplinas.

Para Wega, ha sido justo la combinación de los diferentes lenguajes artísticos parte fundamental para sacar adelante este proceso creativo.

El montaje estará en La Capilla, en Madrid 13, Coyoacán, los martes 20 y 27 de este mes, y luego buscará otro foro para extender su temporada.

Claudia Wega es directora, actriz y bailarina. Como directora escénica y productora, su primer montaje fue “Habitación en Blanco”, de Estela Leñero en el 2014, y en 2015 crea su propia compañía “Caja de Pandora Teatro”, haciendo realidad su primer montaje con “Once Upon a Time in West Asphixia”, de Angélica Liddell.

Ha dirigido en escena y coreografía un espectáculo multidisiplinario del director musical Ricardo Peñalver, estrenado en febrero de este año. También fue asistente de dirección y producción en Microteatro México en la obra “Hombre que sueña con un niño y unas bengalas”, dirigida por Ricardo Reyes-Poiré, y actualmente participa como actriz en La Escafandra Teatro Playback y diversas compañías.


NOTAS RELACIONADAS

ÚLTIMOS

MÁS VISTOS

HOY EN

PROYECTO 40