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SALO: transparencia, honestidad, música y amor

El sencillo “Un día sin reloj” es una de las 50 canciones más virales en la Spotify México

Con su guitarra, su voz, sus sueños y de la mano de su ahora esposa Natalia Valenzuela; Camilo Salazar, SALO, emprendió una nueva aventura en un país desconocido para él. Llegó a una ciudad más grande que su natal Bogotá, sorprendido por la cantidad de gente, el tráfico y el ritmo de vida, comenzó a radicar en la capital mexicana.

Después de 10 años de pertenecer a la banda colombiana Wamba, la cual se desintegró, SALO quien era su vocalista decidió venir a México en 2013: “buscaba reinventarme, reencontrarme en todos los aspectos de mi carrera musical. Fue un choque duro, nos tocó el ego. Mi esposa era conductora en Colombia, los dos teníamos una carrera allá, cuando llegamos a este país nos estrellamos de frente”.

“Aprendí a volver a lo básico, cogerle de nuevo el amor, el gusto a picar esa piedra que finalmente construye una carrera. Hice de todo: edecanías, vender perfumes en Satélite… Hace ocho meses empecé con el proyecto de solista, se cierran algunas puertas pero otras se abren, por eso estoy aquí”. Gracias a esta experiencia aprecia los espacios en los que puede mostrar su arte: “Volví a valorar mi arte, mi música, lo que hago”.

Su inspiración al componer es el amor: “Conocí el amor de fondo en estos cuatro años, me ha dado estos años todas mis vivencias. Vine con Natalia a un país donde no tenía nada; comprendí que el amor sana, perdona, perdura y te lleva a realizar tus sueños”.

Afirma que su música tiene la fusión de los colores del atardecer y es escrita con la mayor honestidad. “Un artista me vende la conexión que hago su trabajo, el ser real permite que la gente se sienta identificada”.

Ser solista tras 10 años de pertenecer a una agrupación es completamente distinto, ahora, se encuentra solo en un escenario que antes compartía con cinco personas. “Es tomar las riendas de tu proyecto, todo está en tu responsabilidad y los frutos son proporcionales a lo que luches. He ganado intimidad en mi proyecto, solo desde en una tarima o en un entrevista, tengo control sobre todo el proyecto”.

En febrero de este año el cantautor llevó el nombre de Colombia en alto en el Festival Viña del Mar en Chile, “recibir esa llamada y representar a mi país fue la sensación e ilusión de poder llegar a la gente con mi música por la exposición que tiene el festival. El parte aguas para dedicarme a esto fue la escuela de música, en el 98 estar en la opera fue algo especial, hicimos una gira en Quinta Vergara y dije algún día voy a estar en viña y 17 años después lo logré”.

Por Ailyn Ríos


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