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Antiguo taller de los hermanos Lumiére es la Meca para los cinéfilos

El taller restaurado que sirvió de decorado al primer filme de la historia, “Salida de las fábricas Lumiére” (1895), alberga hoy una sala de cine

El antiguo taller, que hoy acoge la sala de cine del Instituto Lumiére de Lyon, sureste, aparece en la inolvidable película de 50 segundos filmada bajo la manivela de Louis Lumiére en la que unos 200 obreros de su fábrica salen caminando y en bicicleta.

En 1970 se destruyeron las antiguas fábricas de los inventores del cine, los hermanos Auguste y Louis Lumiére, pero se salvó la entrada, algunas paredes de cemento y el tejado del lugar compuesto por vigas de madera y de acero oxidable.

Hoy en día, el lugar luce rehabilitado y acoge una sala de cine de 269 butacas, una café y una sala de exposiciones y está protegido para siempre luego de ser clasificado como “monumento histórico” por el Ministerio francés de Cultura en 1995, al cumplirse el centenario de la invención del cinematógrafo.

Las autoridades han bautizado además a la calle del antiguo taller como la “rue du premier film” en francés, la “calle de la primera película”, en la que también se ubica la casa de los Lumiére y actual museo del cine, a sólo unos metros.

Pero lo más importante está en el exterior. En la entrada principal se reconoce fácilmente el escenario de la primera película del cine filmada un 19 de marzo de 1895, de 800 fotogramas y que consumió 17 metros de celuloide con 16 mil perforaciones, recuerda un cartel informativo colocado en el lugar.

Para identificar mejor la célebre imagen se han instalado paneles con fotografías de los obreros que aparecen en la película y una señal luminosa en el suelo, en el punto exacto donde Louis Lumiére colocó el tripié de su cámara para rodar la primera escena del llamado a convertirse en el “séptimo arte”.

“Es un decorado que hemos logrado salvar ante el cual se filmó la primera película de la historia del cine así que es un decorado único. Que ese hangar desemboque en una sala de cine me parece que es algo grande para los amantes de cine del mundo entero”, declaró a Notimex el gran cineasta francés Bertrand Tavernier.

“En este hangar las obreras y obreros ya trabajaban sobre la imagen, porque fabricaban placas fotográficas, así que crear una sala que continúa proyectando imágenes me parece un símbolo extraordinario”, agregó el célebre director de cine.

Con la creación del Instituto Lumiére en 1982 y posteriormente un festival de cine clásico que se celebra estos días en la ciudad del Ródano, la célebre entrada de la fábrica ha adquirido hoy una nueva vida marcada por los turistas y por los grandes directores mundiales del cine que el festival recibe cada año.

En cada edición del festival en octubre, el galardonado con el premio Lumiére sale por la misma puerta que los obreros de la antigua fábrica Lumiére en 1895 y en algunos casos dirige hasta un breve cortometraje teniendo como personajes a actores, directores y personalidades del mundo del cine.

Es el caso de los directores estadunidenses Quentin Tarantino y Martin Scorsese, dos de los 10 reconocidos con el premio Lumiére, el más prestigioso que concede Francia a un cineasta por toda su carrera.

Los dos se prestaron a pasar por el célebre antiguo patio de la fábrica de los Lumiére e incluso rodar una escena cómica, en el caso de Scorsese, premiado el año pasado, y que se la pasó en grande durante el rodaje.


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