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Parque fundidora, símbolo de los regios

Fundidora impulsó el desarrollo industrial y empresarial de Monterrey

La identidad empresarial e industrial de Monterrey se erigió a partir del cierre de la siderúrgica regiomontana Fundidora, hace ya más de tres décadas, lo cual originó el parteaguas de un proceso de privatizaciones en el sector de la transformación en el país.

El investigador y sociólogo de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Eleocadio Martínez Silva, subrayó que tras el cierre de Fundidora “inició una escalada de privatizaciones en el sector de la transformación y con ello una reconfiguración del panorama económico del país y más de una ciudad con profunda vocación fabril”.

“Nuestra identidad empresarial podemos decir que está en crisis o se está transformando, y hay una crisis en nuestra identidad industrial tal y como se construyó en 100 años es una realidad y vale la pena reflexionar sobre ese parteaguas que fue el cierre de Fundidora”, expuso.

Durante 86 años, la ex Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, se erigió como bastión de Nuevo León y el México industrial del siglo XX.

Fundada el 5 de mayo de 1900, se constituyó como la primera siderúrgica de México y Latinoamérica, con un capital inicial de 10 millones de pesos, de acuerdo a información del Museo del Acero Horno3 y del Parque Fundidora.

Todo ello, propiciado por factores como la legislación minera, la construcción de líneas férreas, el capital regional, la existencia de yacimientos de mineral, una política de fomento industrial, así como la estabilidad político y social de finales del siglo XIX.

Antes de Fundidora Monterrey, como era conocida, existían otras empresas, pero ninguna de ellas constituía una industria siderúrgica integrada.

Fue don Vicente Ferrara, de ascendencia italiana, quien con apoyo de sus socios, León Signoret, Eugenio Kelly y Antonio Basagoiti, y de muchos otros regiomontanos, consolidó la idea de crear una siderúrgica integrada que respondiera a la amplia demanda de importación de vigas, estructuras para puentes, varilla y diversos materiales para la construcción.

A lo largo de sus 86 años, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey se dedicó a la elaboración de artículos de fierro y acero, lo que marcó un parteaguas en el desarrollo industrial de México.

Durante sus primeros 60 años se dedicó exclusivamente a la elaboración de artículos de fierro y acero no planos, tales como rieles, alambrón, varilla corrugada, estructuras, ruedas para ferrocarril y demás.

A partir de 1960 se dedicó a la producción de los aceros planos; dentro de los logros realizados por esta empresa, destaca la proyección de una serie de planes de expansión y modernización que abarcaron los años de 1957 a 1977, tendientes a modernizar la tecnología siderúrgica de Fundidora Monterrey.

En la década de 1970 se inicia el paulatino decaimiento de la empresa, una combinación de problemas sindicales, de producción, devaluación económica, deuda financiera, entre otros, lo que llevó a la considerada primera industria siderúrgica de América Latina a la quiebra el 9 de mayo de 1986.

Tras el cierre de la otrora empresa emblemática de la industria de México, a las 15:00 horas del 9 de mayo de 1986, el gobierno federal otorgó al de Nuevo León las 130 hectáreas de terreno que ocupó la Fundidora, para dar paso a un parque ecológico.

Ello, con el propósito de crear un espacio verde en donde también se desarrollaran museos y parques temáticos, así como un Centro Internacional de Negocios (Cintermex).

Fue así que en 1988 se creó el Fideicomiso Parque Fundidora, actualmente organismo público descentralizado.

Como parte del proyecto del Parque Fundidora, se incluyó un Parque de Béisbol infantil para sede de ligas pequeñas en Nuevo León, restauración de los edificios de la Antigua Escuela Adolfo Prieto y la Recreativa Acero, proyectados para eventos sociales y culturales; la Arena Monterrey, un hotel cinco estrellas, una feria de diversiones, un teatro al Aire Libre y un Archivo Histórico de Fundidora.

Con el resultado obtenido, en la apertura de dichos proyectos, el día 24 de febrero de 2001 el Parque Fundidora logra concretar su máxima transformación al ser declarado Museo de Sitio de Arqueología Industrial, con su tradición histórica como elemento principal dispuesto al servicio de la comunidad.

En su segunda fase, se inauguraron nuevos atractivos como la Pista de Hielo Fundidora, La Casa de los Loros, el Museo del Acero Horno 3, el embarcadero “El Crisol”, el Paseo de la Mujer, el Macro-Estacionamiento y el Centro de Exposiciones Fundidora, antigua nave del Molino de Combinación Lewis, así como el Auditorio Banamex y actualmente el Papalote Museo del Niño.


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