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El ocaso de las tienditas de la esquina

Para el antojo de una botana o bebida, o para sacar de apuros cuando los mercados están cerrados, “tienditas de barrio”

Para el antojo de una botana o bebida, o para sacar de apuros cuando los mercados están cerrados, siempre están las tiendas de la esquina, ahora denominadas “tienditas de barrio”.

Sitios que han existido por generaciones pero que, de acuerdo con especialistas, podrían desaparecer si no se suman a la tecnología y a estrategias para ofertar mejor sus productos, mientras las grandes cadenas avanzan en participación de mercado.

Sus espacios oscuros, la distribución de mercancía y sobre todo la falta de terminales para el pago de servicios o recargas telefónicas han permitido a otros consorcios ganar a más clientes sobre las tienditas.

Además, por cada tienda de conveniencia que se abre en el Valle de México, cierran entre 10 y 15 tienditas de barrio, alerta Mauricio León, director de Infraestructura, Modernización e Innovación Tecnológica de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI) de la Ciudad de México.

“En una tiendita tú no ves los productos, están ocultos, y no puedes generar buena impresión, y en un OXXO tú ves todo lo que tienen, porque los productos están colocados de manera estratégica”, explicó.

El funcionario local refirió que la gente acude a otras cadenas porque existe una percepción generalizada de que hay más cosas que en una tiendita de barrio, “cosa que es completamente contraria a la realidad, en un OXXO encontramos alrededor de 250 productos diferentes, en una tiendita encontramos hasta 700 u 800 productos diferentes”.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que en la Ciudad de México existen alrededor de 45 mil establecimientos con características similares a las tienditas de la esquina.

“No es más fácil para mí cobrar así (en efectivo) y no creo que el pago de tarjetas me beneficie en algo”, cuenta Rosa María Alfaro, dueña de la tienda “La rosita”, en la delegación Iztacalco.

“Esas tiendas grandes como que las quiere más la gente, yo creo que porque se ven más grandes y más bonitas, aquí a dos cuadras se abrió una hace dos años y se llevó muchos clientes”, añadió la señora de 57 años.

“Tecnotiendas”

En 2013, la SECITI creó el proyecto Tecno Tienda, el cual ofrece a los dueños de las tienditas de barrio capacitación sobre estrategias de marketing, así como la entrega de una terminal y un software.

El equipo permite a los clientes realizar recargas telefónicas; el pago de servicios como teléfono, agua, luz y la aceptación de las tarjetas del programa del adulto mayor del gobierno capitalino.

“Hay personas que dicen ¿tienes recargas? -sí, -ah bueno, pues mientras dame el refresco, y si no hay recargas se van, ya no entran, ese es el gancho de la terminal”, confesó Efraín Martínez, dueño de “El botanero”.

El joven de 29 años asegura que la capacitación consiste en el uso de la terminal, la presentación de la tienda y la distribución de los productos.

“Lo que hacemos es que, por ejemplo, este producto está hoy aquí pero mañana lo cambiamos y si funciona allá, lo dejamos allá”, confiesa el responsable de la tienda en la Gustavo A. Madero.

Una evaluación del proyecto Tecno Tiendas, realizada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica que el 61 por ciento de los entrevistados registró un aumento en sus ventas.

Por su parte, el funcionario de la SECITI, Mauricio León, detalló que en la actualidad existen tres mil 700 tiendas certificadas como Tecno Tiendas en la Ciudad de México, mientras que por cada tiendita de barrio se generan dos empleos directos y alrededor de cuatro empleos indirectos.

“Lo que estamos haciendo con esto es promover la socialización del recurso económico en la ciudad, de que los recursos de la comunidad, se queden en la comunidad y que haya un beneficio económico para la colectividad en las colonias”, finalizó.


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