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ONU termina año con dos acuerdos históricos y crisis de refugiados

La ONU está por terminar este año con dos acuerdos históricos que apuntan a contrarrestar el cambio climático y a eliminar la pobreza en el mundo, aunque enfrenta también la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial.

La ONU está por terminar este año con dos acuerdos históricos que apuntan a contrarrestar el cambio climático y a eliminar la pobreza en el mundo, aunque enfrenta también la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial.

Durante su última conferencia de prensa en el año, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, describió 2015 como un año de “logros y de horror” en relación a la capacidad de la comunidad internacional para lograr acuerdos sobre unos temas y mostrar sus profundas diferencias en otros.

Desde el lado positivo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró su 70 aniversario en septiembre con la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que son una serie de 17 metas que fijan la agenda social para los próximos 15 años.

Estas metas son la continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que lograron en 2015 reducir la pobreza a la mitad en el mundo, de los niveles que tenían en 1990, además de alcanzar significativos avances en la gran mayoría de sus metas.

Los ODS son, si acaso, más ambiciosos que la serie de metas anteriores debido a que se proponen eliminar la pobreza extrema y el hambre en el mundo, al tiempo que fijan la agenda de desarrollo bajo parámetros de sostenibilidad ambiental que antes no fueron contemplados.

Tres meses antes, la ONU había logrado cimentar los acuerdos sobre los ODS al adoptar la Agenda de Acción de Addis Ababa, que es la serie de pasos para que la comunidad internacional pueda financiar las estrategias de desarrollo en el mundo.

A finales del año, además, la ONU alcanzó tras nueve años de intensos esfuerzos de negociación y de varias reuniones y pactos preliminares una de las más ambiciosas metas del actual titular de la ONU, el Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Firmado por 195 países, el acuerdo impone límites para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera, fortalece los mecanismos de “resiliencia” o capacidades para enfrentar los efectos del cambio climático e impulsa una acción concertada para disminuir el ritmo del calentamiento global.

La comunidad internacional se comprometió a mantener el alza de la temperatura global en menos de dos grados centígrados en lo que resta del siglo, y en redoblar esfuerzos para que tal incremento sea de ser posible de 1.5 grados.

Al mismo tiempo que la comunidad internacional se anotaba estos logros históricos sucedía la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial, generada principalmente por los conflictos en África y Medio Oriente, aunque también por la violencia en Centroamérica.

De acuerdo con la ONU, existen más 60 millones de refugiados en el mundo, que dejaron sus lugares de origen debido a la violencia, la persecución o los desastres naturales, lo que significa que una de cada 122 personas en el mundo se sintió impelida a abandonar sus hogares. Unas cuatro mil personas murieron en el intento.

La mayor parte de los refugiados llegaron a las costas de Europa, donde han sido recibido, en muchos países, con crecientes muestras de hostilidad y xenofobia. A la crisis de refugiados, le siguió una ola de rechazo a los migrantes y solicitantes de asilo.

La crisis de los refugiados tiene como uno de sus orígenes el conflicto en Siria, que destaca como uno de los grandes fracasos de la diplomacia multilateral, y que desde su inicio en marzo de 2011 ha causado la muerte de unas 250 mil personas y el exilio de 4.5 millones de sirios.

Hasta el pasado 18 de diciembre, el Consejo de Seguridad logró aprobar una resolución que sentaría las bases para que las partes en conflicto en Siria implementaran un cese al fuego e iniciaran negociaciones de paz.

Stephane Dujarric, vocero de la ONU, expresó que el conflicto en Siria representaba la mayor frustración del secretario general de la ONU y que en las instalaciones de este organismo multilateral ésta situación era motivo de “frustración y tristeza”.

Dujarric aclaró: “acabamos el año obviamente con un rayo de esperanza por la resolución aprobada en el Consejo de Seguridad, por los acuerdos de Viena y por las pláticas que fueron convenidas para enero” para sentar las bases para las negociaciones de paz en Siria.


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