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En plena crisis, crítica social toma el Sambódromo de Río de Janeiro

La samba, la exhuberancia, el color y la fantasía ... Nada faltó la noche del domingo en la primera jornada de desfiles del Sambódromo de Río de Janeiro

Lasamba, laexhuberancia, el color y la fantasía ... Nada faltó la noche del domingo en la primera jornada de desfiles del Sambódromo de Río de Janeiro, donde la crítica social se hizo un hueco en una fiesta tradicionalmente exenta de alusiones a la política.

Una de las escuelas de samba más aplaudidas –y que compite para ser campeona este año- fue Mocidade, que basó su desfile en Don Quijote y en los enormes “molinos” en forma de corrupción, racismo e injusticia social que sufre un Brasil sumido en una profunda crisis política y económica.

La mejor imagen quizá sea la de un enorme queso suizo “como las cuentas bancarias del caso Petrobras”, explicó Mocidade a Notimex, cuyo queso roído por las ratas y por los dólares, que han salido por miles de millones de la estatal petrolera para cuentas de políticos, intermediarios y funcionarios implicados en la Operación Lava Jato.

“Hemos hecho un desfile muy filosófico, recuperando la tradición de los años 70 y 80”, explicó días antes Alexandre Louzada, creador del desfile, titulado “El Brasil de la Mancha”.

“Aprovechando el 400 aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote, hemos hecho un enredo (temática) muy político: un Don Quijote que confunde las torres de petróleo con los molinos, que se da cuenta que el país es un gran queso suizo, que descubre la pobreza del noreste del país...”, señaló Louzada, uno de los ‘carnavalescos más cotizados de Brasil y que en 2015 estuvo con Portela, otra de las grandes escuelas.

El enredo de Mocidade arrancó penúltimo, pasadas las dos de la madrugada, pero la entrada de los inmensos carros, con figuras enormes de Don Quijote y Sancho Panza aludiendo a problemas cotidianos de los brasileños, arrancó miles de aplausos en el Sambódromo.

“Hemos abordado el caos en el sistema sanitario, la injusticia en el país, la prohibición de todo durante la dictadura... Nos remontamos hasta la esclavitud, que solo ha acabado en las leyes, pero no en la realidad”, asevera Louzada, cuyo tema también hizo mención a grandes de la literatura brasileña como Machado de Assis.

Aunque la sátira está presente de forma permanente en el Carnaval callejero de todo Brasil, con alusiones a políticos y personajes públicos más controvertidos, los desfiles en el Sambódromo –por el que las escuelas de samba compiten arduamente y trabajan un año entero- suelen evitar temas polémicos y abordan cuestiones generales de carácter neutro.

“Para nosotros no era aceptable: si no hablábamos de los problemas de la gente era ser partícipe de lo que está pasando”, asevera Louzada.

Petobras, uno de los grandes financiadores del Carnaval de Río, quiso de hecho presionar a Mocidade para evitar que el tema fuera ese, pero finalmente la escuela de samba rechazó cambiar la temática.

Brasil vive su peor recesión en décadas y el país lleva instalado en una profunda crisis política desde prácticamente la reelección en 2014 de la presidenta Dilma Rousseff, quien podría enfrentar un juicio político en los próximos meses.

A este escenario se suma una epidemia de Zika que amenaza con impactar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro este verano, un evento que ya se ha visto afectado por retrasos en las obras, cortes en el presupuesto y críticas por la gestión de la contaminación en la Bahía de Guanabara.


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