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Protección de derechos humanos en peligro de colapso en el mundo: AI

“Millones de personas sufren terriblemente a manos de Estados y grupos armados mientras los gobiernos califican sin ningún pudor la protección de los derechos humanos como una amenaza para la seguridad,"

El sistema de protección de derechos humanos está en riesgo de colapsar en el mundo debido a que campañas nacionales de seguridad son planteadas con metas de corto plazo o en respuesta a intereses particulares, alertó Amnistía Internacional (AI).

En su informe anual sobre derechos humanos en el mundo, difundido este miércoles, el organismo indicó que muchos gobiernos han infringido abiertamente el derecho internacional y están debilitando de manera intencional las instituciones destinadas a proteger los derechos de las personas.

“Millones de personas sufren terriblemente a manos de Estados y grupos armados mientras los gobiernos califican sin ningún pudor la protección de los derechos humanos como una amenaza para la seguridad, el orden público o los valores nacionales”, explicó Salil Shetty, secretario general de AI.

El informe advirtió sobre una tendencia insidiosa y progresiva al debilitamiento de los derechos humanos por la acción deliberada de gobiernos para atacar, abandonar o no financiar las instituciones creadas para protegerlos.

“No solo peligran nuestros derechos, sino también las leyes y el sistema que los protegen. Más de 70 años de duro esfuerzo y avances en materia de derechos humanos están en la cuerda floja”, denunció Shetty.

Aseguró que gobiernos que intentan eludir el escrutinio de sus historiales nacionales están socavando los órganos de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Corte Penal Internacional y mecanismos regionales como el Consejo de Europa y el sistema interamericano de derechos humanos.

El documento reveló que más de 122 Estados ejercieron tortura u otros malos tratos, y que al menos 30 gobiernos obligaron ilegalmente a personas refugiadas a retornar a países donde corrían peligro. En al menos 113 países se reprimió abiertamente la libertad de prensa.

Asimismo, en al menos 19 países, el gobierno o grupos armados cometieron crímenes o violaciones de las “leyes de la guerra”, y 156 defensores de derechos humanos murieron en detención o asesinados, denunció.

En al menos 61 países se encarceló a presos de conciencia que solo ejercían sus libertades, agregó.

El documento asentó que existe una tendencia preocupante en los gobiernos, que cada vez adoptan más medidas y emprenden más ataques contra activistas, profesionales de la abogacía y otras personas que trabajan en la defensa de los derechos humanos.

“En lugar de reconocer el papel fundamental de estas personas en la sociedad, muchos gobiernos se han propuesto acallar por completo las críticas en su país. Se han saltado sus propias leyes en sus campañas de represión contra la ciudadanía”, declaró Shetty.

AI afirmó que ante las nuevas amenazas para la seguridad, la reacción de muchos gobiernos ha sido reprimir a la sociedad civil, el derecho a la intimidad y a la libertad de expresión, así como hacer de los derechos humanos un insulto contrario al orden público y los valores nacionales.

Para reforzar la respuesta internacional a tales violaciones, AI consideró que la ONU necesita de una “revitalización urgente” debido a que es ahora “más vulnerable que nunca a los enormes desafíos”.

El organismo lamentó que muchos gobiernos han impedido a propósito que la ONU actúe para evitar atrocidades masivas o para obligar a rendir cuentas a los autores de esas atrocidades, y han desoído o despreciado sus recomendaciones destinadas a mejorar la situación nacional de los derechos humanos.

Shetty opinó que Estados miembros de la ONU tienen una oportunidad histórica para revitalizar la organización apoyando una candidatura fuerte al puesto de secretario o secretaria general, que deberá ser seleccionado a finales de este año.

La directora de AI para América, Erika Guevara Rosas, manifestó que este continente enfrenta una mezcla tóxica de arraigada discriminación, violencia, desigualdad, desgarradora pobreza y daños ecológicos, así como la pasividad sistemática de quienes deben ofrecer justicia y reparación.

“Si los gobiernos (de América) no toman medidas decisivas para impedir que los abusos contra los derechos humanos entren en una espiral sin control, veremos cómo un tragedia se transforma en una epidemia de horrores”, advirtió Guevara Rosas.


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