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Recibe Obama cautelosos aplausos tras visita a Cuba

Obama dirigió un mensaje a los cubanos y los invitó a dejar de temerle al cambio

La histórica visita del presidente Barack Obama a La Habana fue unánimemente reconocida por su actitud de respeto a Cuba y su emplazamiento a mayores cambios, pero voces críticas consideraron insuficientes sus demandas al gobierno cubano.

Desde el magno escenario del Gran Teatro Alicia Alonso, Obama dirigió un mensaje a los cubanos de la isla y a los exiliados de Miami y los invitó a dejar de temerle al cambio, a la vez que él mantiene sus esfuerzos para levantar el embargo.

“Aún si levantamos el embargo mañana, los cubanos no alcanzarán su potencial sin cambio continuo en Cuba (...) Sí se puede”, dijo ante el presidente cubano Raúl Castro.

El llamado presidencial al cambio desde dentro de Cuba fue universalmente reconocido como un avance positivo, pero algunos creen que el presidente no fue suficientemente puntual en el tema de derechos humanos.

El líder del Movimiento Democracia de Miami, Ramón Saúl Sánchez, resumió el sentir de muchos exiliados cubanos en Estados Unidos al calificar como “positivo” el mensaje presidencial por su énfasis en la importancia de perderle el miedo al cambio.

“Pero no habló de la represión que en este mismo momento está ocurriendo en Cuba”, lamentó.

Otros exiliados creen que la política de Obama tuvo ya el resultado positivo de ventilar las diferencias públicamente en un espíritu de reconciliación.

“Creo que fue muy bueno que viniera aquí y alentará un debate sobre nuestras diferencias (...) Es un modelo que todos deberíamos seguir, dijo a la prensa el cubano-estadunidense Ric Herrero, de la organización CubaNow.

José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, reconoció de manera similar la elocuencia de Obama en defensa de las libertades públicas, incluido el derecho de asociación y el derecho a criticar al gobierno sin temor a represalias.

“Lo que Obama no hizo fue referirse a las prácticas específicas usadas por el gobierno cubano para reprimir estas libertades básicas”, señaló.

Entre estas mencionó el bloqueo de acceso a páginas web de periodistas o intelectuales independientes, el no reconocimiento de los derechos sindicales a los trabajadores, así como amenazas y arrestos a cubanos para impedir que participen en protestas o reuniones políticas.

La Casa Blanca reconoció que el tema de los derechos humanos en Cuba es la principal diferencia entre los dos países, un tema donde ambos gobiernos discrepan incluso en la definición de prisionero político.

Estados Unidos desea el libre ejercicio de la libertad de expresión y asociación, así como pluripartidismo, aunque reconoce que no tiene derecho a imponerle a Cuba su sistema político.

Durante el punto más álgido de la visita de Obama, el presidente Raúl Castro emplazó a un periodista estadunidense para que le entregara una lista de prisioneros políticos a fin de liberarlos.

Estados Unidos negoció con Cuba la liberación de 53 presos políticos antes del anuncio de la normalización de relaciones políticas y diplomáticas, lo cual fue cumplido por el gobierno cubano.

Sin embargo, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, una organización independiente, reportó más de ocho mil detenciones arbitrarias en 2015, y más de dos mil 500 en los primeros dos meses de 2016.

“La médula de la diferencia con el presidente Raúl Castro no es que no conozcan la existencia de (detenidos) sino su posición es que no son prisioneros políticos, pues están en prisión por otros crímenes u ofensas contra la ley cubana”, dijo el asesor presidencial Ben Rhodes.

“Lo que nosotros les hemos dicho es que, si en Cuba o en otras partes del mundo, uno es detenido por una ofensa política no violenta, como expresarse o reunirse, esas personas inherentemente están detenidas por razones políticas”, añadió.


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