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Cristina Fernández altera clima político en Argentina

El regreso a Buenos Aires de la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández, alteró el clima político, ya que comenzó a organizar un frente opositor a Mauricio Macri a sólo cuatro meses del inicio de su gobierno.

El regreso a Buenos Aires de la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández, alteró el clima político, ya que comenzó a organizar un frente opositor a Mauricio Macri a sólo cuatro meses del inicio de su gobierno. La expresidenta convirtió en un triunfal acto político lo que en principio parecía una situación adversa, ya que debía declarar por primera vez como imputada en una causa judicial en la que está acusada de “asociación ilícita”.

El proceso se refiere a una operatoria de venta y compra de dólares realizada por el Banco Central durante su mandato.

Cuando el juez antikirchnerista Claudio Bonadío la citó, muchos especularon con el inicio de la debacle de la expresidenta, entre versiones de que sería procesada y detenida de inmediato.

En lugar de la foto con las manos esposadas, Fernández de Kirchner reapareció públicamente el miércoles por primera vez desde que terminó su mandato, el pasado 9 de diciembre, vitoreada por una multitud que se concentró afuera de los tribunales.

Periodistas y políticos oficialistas advirtieron de inmediato que la expresidenta había retomado un protagonismo político que no le convenía a Macri, por lo que se multiplicaron las críticas a Bonadío.

Mientras el juez decide si la procesa o no, Fernández decidió quedarse en la capital y comenzó a organizar actividades políticas, como una reunión con los diputados del Frente para la Victoria que crearon ella y su fallecido esposo y antecesor, Néstor Kirchner.

También se entrevistó con dirigentes de organizaciones de derechos humanos, y el próximo lunes convocó a intendentes de la provincia de Buenos Aires.

La idea central de la expresidenta es desarrollar una estrategia de resistencia y denuncia de las políticas macristas que, hasta ahora, sólo han provocado un mayor empobrecimiento de la población.

El gobierno confía en que la normalización de la deuda que se concretará la semana próxima con el pago de 12 mil 500 millones de dólares a los fondos “buitre”, permitirá la recuperación de la economía.

Por ahora el saldo de cuatro meses de gobierno macrista es mayor inflación, desempleo, pobreza, drástico aumento de tarifas y crecientes protestas sociales, factores que Fernández espera capitalizar.

La polarización macrismo-kirchnerismo se reforzó esta semana en el país, pero el presidente podrá contrarrestar el impacto del regreso de su antecesora si logra revertir el impacto negativo de sus políticas económicas.


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