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Si no pasaste por esto, no tuviste infancia

El 1º de Junio se celebra el Día Internacional de la Niñez, así que te recordamos algunas situaciones con las que la nostalgia llegará a visitarte

En 1952 se llevó a cabo una conferencia internacional en Viena, en la cual se proclamó que por el simple hecho de haber nacido, un niño tiene el derecho a ser feliz, argumento que la ONU retomó y utilizó para proclamar que el primer día de Junio sería el Día Internacional de la Niñez, desde el año de 1954.

A partir de ese entonces, se celebra en todo el mundo a los infantes (una fecha que busca hacer conciencia y que invita a buscar el bienestar de los infantes, a difenrencia del 30 de abril, que es una celebración más comercial) y con justa razón ¿quién no recuerda esos veranos en los que lo único que nos preocupaba era que nos dejaran salir a jugar, correr, gritar y reír hasta el cansancio?

Por eso, con motivo de celebrar el día de la niñez, acompáñanos a recordar las cosas más típicas que nos pasaban durante la infancia, y que de seguro te harán viajar varios años atrás:

  • Los días más esperados del año eran la llegada de los reyes magos y tu cumpleaños, apenas terminaba uno de los dos y ya estabas contando los días para el otro ¿o no?
  • Pelearte con tu mejor amigo era la situación sentimental más devastadora, sólo te la pasabas pensando en cuándo o cómo restablecer la amistad, o de plano buscabas quién fuera tu nuevo mejor amigo. Cualquier parecido con tus relaciones actuales es mera coincidencia.
  • La leche con chocolate era un energético equivalente a una perla negra (cotel con bebida energetizante) y si en la noche lo tomabas ¡pobre de tu mamá!
  • Pasabas todo el día sentado en la mesa cuando algo de la comida no te gustaba (los casos más típicos son jitomate, brocoli, cebolla o hígado), entonces escuchabas la sentencia de tu mamá: “no te paras de ahí hasta que te termines todo”
  • Tu juguete nuevo era el tesoro más preciado en la vida, no te separabas de él pero al cabo de dos días ya querías algo nuevo.
  • Tu cuerpo era un pizarrón donde constantemente se dibujaban chanclas, palos y a los que les tocó más extremo: cables de plancha ¿Aún tienes las marcas?
  • Tenías un complejo de coleccionista donde tus más preciadas colecciones eran los tazos, figuritas armables y demás regalos que encontraras en tu comida chatarra ¿llegaste a completar alguna de esas colecciones?

Por Javier Téllez


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