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El asesino de Orlando fue “radicalizado” a través de internet: FBI

El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, sostuvo hoy que la averiguación sobre Omar Mateen, el responsable de la masacre de Orlando, muestra “fuertes indicios de radicalización” por internet y de inspiración de grupos terroristas foráneos.

El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, sostuvo hoy que la averiguación sobre Omar Mateen, el responsable de la masacre de Orlando, muestra “fuertes indicios de radicalización” por internet y de inspiración de grupos terroristas foráneos.

Mateen, quien había sido el blanco de dos investigaciones del FBI en 2013 y 2014, no parece haber formado parte de un complot fraguado o dirigido desde el extranjero con el fin de hacer daño a Estados Unidos.

“Estamos bastante confiados de que este asesino fue radicalizado -por lo menos en cierto grado- a través del internet”, sostuvo Comey, quien encabeza la indagatoria federal sobre las causas y motivos que desembocaron en el más sangriento tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos.

Aunque Mateen juró lealtad al Estado Islámico (EI) durante una de tres conversaciones con los operadores de la línea de emergencias 911 en medio de la matanza, el FBI examina si el estadunidense de origen afgano pudo ser inspirado por otros grupos radicales.

Durante el diálogo con los operadores de emergencias, Mateen expresó también solidaridad tanto con los chechenos Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev, responsables del bombazo en Boston, como con Mohammed Abu Salha, un floridano que se convirtió en el primer atacante suicida estadunidense en Siria.

Ni los Tsarnaev ni Abu Salha fueron inspirados por el EI, lo cual “agrega a la confusión sobre sus motivos”, explicó Comey.

El primer contacto del FBI con Mateen tuvo lugar en mayo de 2013, cuando trabajaba como agente de seguridad en un tribunal de Florida y había hecho comentarios sobre terrorismo que causaron alarma entre sus compañeros de trabajo en la corte.

Mateen aseguró tener conexiones familiares con Al Qaeda y ser miembro de Hezbollah, una organización terrorista chiita que es enemiga del EI. También dijo que esperaba que la policía efectuara una redada en su departamento y atacara a su esposa e hijo para hacerse mártir.

La oficina del FBI en Miami abrió una investigación de 10 meses de duración para determinar si era terrorista. Agentes lo presentaron con fuentes confidenciales, grabaron conversaciones, le dieron seguimiento y monitorearon sus comunicaciones en busca de posibles conexiones.

Aunque Mateen aceptó haber hecho las declaraciones, dijo que lo hizo molesto porque sus compañeros lo discriminaban por ser musulmán. Al cabo de la investigación, el FBI cerró el caso, siempre según Comey.

Un año después el nombre de Mateen afloró incidentalmente cuando el FBI investigaba a Mohammed Abu Salha, el estadunidense que cometió un acto suicida en Siria, toda vez que ambos se conocían de manera casual por asistir a la misma mezquita en Florida.

“Nuestra investigación no encontró ninguna vinculación de consecuencia entre ambos”, explicó Comey.

El FBI cerró la segunda investigación sobre Mateen, quien salió del radar de las autoridades hasta su aparición en el centro nocturno Pulse en Orlando, donde asesinó a 49 personas, la mayoría latinos, y dejó un saldo de más de 50 heridos.


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