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City Plaza Hotel descanso de tres estrellas para refugiados en Grecia

Los huéspedes de este hotel único son cuidadosamente seleccionados en base a su situación previa y a sus desventuras personales

En el número 78 de la calle Acharnon, en Atenas, cientos de refugiados han encontrado un techo de tres estrellas.Hace dos meses el City Plaza Hotel, cerrado desde hace varios años, ha sido ocupado por un grupo de activistas que han acogido a familias de refugiados abandonadas a su suerte por las calles de la capital griega y en campamentos de refugiados.

Los huéspedes de este hotel único son cuidadosamente seleccionados en base a su situación previa y a sus desventuras personales.

Aquí pueden, finalmente, dormir en una cama cómoda y limpia a la espera de obtener el reconocimiento del estatus de refugiados.

Ali Salman Jaffar y su familia han hecho un largo y peligroso viaje desde Kandahar, la segunda ciudad de Afganistán, hasta Atenas.

Después de recibir repetidas amenazas de los talibanes porque trabajaba como intérprete para el ejército de Estados Unidos, Ali decidió abandonar su país.

Acudió a los traficantes, y con los ahorros de toda una vida consiguió pagar un pasaje para él, su mujer y sus dos hijos a través de Pakistán, Irán, Turquía y finalmente Grecia.

"La travesía a pie por la montañosa frontera entre Irán y Turquía fue extenuante.

Caminamos durante dieciséis horas, prácticamente sepultados por la nieve. La travesía en una embarcación inflable por el mar Egeo para llegar a la isla griega de Samos también fue trágica.

Había muchísima gente en la embarcación, que casi se hundió. Ni mi esposa Wajiha ni yo sabemos nadar", cuenta Ali.

Cuando llegaron a Atenas después de muchas vicisitudes, a mediados de marzo, el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía -que establece que los inmigrantes y los refugiados que hacen la ruta de los Balcanes tienen que ser enviados de vuelta a Turquía, si no solicitan asilo a las autoridades griegas- ya había entrado en vigor y los países afectados por el flujo migratorio ya habían cerrado las fronteras.

Desde entonces Ali y su familia, igual que otras 50.000 personas, entre refugiados e inmigrantes, están retenidos en Grecia.

Al principio la familia de Ali estaba en el campamento de Ellinikó, cerca del aeropuerto de Atenas. "Allí las condiciones eran y todavía son desastrosas.

Miles de personas tienen acceso a muy pocos baños y la comida es malísima. Muchos enferman. Tuvimos la suerte de que un amigo mío griego me contactó y me aseguró que había encontrado una solución para nosotros: el City Plaza Hotel. Casi no lo podría creer, después de una entrevista me dieron las llaves de la habitación 417, y pudimos descansar bien por primera vez después de muchísimas noches sin dormir".

El 22 de abril el City Plaza Hotel, un hotel tres estrellas de siete plantas con 110 habitaciones en el centro de Atenas, que había estado cerrado siete años, víctima de la crisis económica griega, comenzó su segunda vida.

Y esto gracias a los voluntarios de diferentes organizaciones reunidas bajo la bandera de Initiative for Refugees, un colectivo que lucha por los derechos de los inmigrantes.

Desde entonces hospeda a unos 400 solicitantes de asilo, entre ellos 180 niños, procedentes de Siria, Afganistán, Irak, Irán, Palestina y Pakistán.

El City Plaza está ocupado ilegalmente y hasta la fecha las autoridades no han hecho nada para desalojar a los nuevos ocupantes.

El City Plaza Hotel tiene un elegante hall de madera que conduce a la recepción, donde las llaves de la habitación están colocadas en compartimentos individuales.

Podría parecer un hotel cualquiera, con la excepción de la alta concentración de niños corriendo arriba y abajo por las escaleras y la gran cantidad de dibujos colgados en las paredes, junto con carteles con los horarios de los varios cursos de idiomas, entre los cuales el idioma inglés.

"Aquí cada familia tiene su propia habitación. Cada huésped del hotel tiene derecho a desayuno, almuerzo y cena, así como a productos de higiene personal.

Para ello utilizamos las donaciones recogidas por nuestros voluntarios y las donaciones que provienen tanto de Grecia como del extranjero", explica Yorgos Maniatis, líder de los activistas que trabajan en el City Plaza Hotel.

Y añade: "Tenemos equipos para la limpieza, la cocina, la educación, la atención médica, las comunicaciones, la recepción, y llevamos a cabo asambleas de los refugiados y de los voluntarios.

Hasta ahora no hemos tenido ningún problema en particular con la policía. El barrio ha respondido bien al nuevo uso del hotel, también porque gran parte de la población de esta zona es inmigrante".

Alaa Moussa, un joven sirio de Alepo, que llegó al City Plaza Hotel con su esposa e hija recién nacida hace casi un mes, forma parte del llamado "comité de los 10", una especie de consejo de administración de los huéspedes del hotel: "El comité está integrado por diez personas que se ocupan de toda la organización del hotel.

Desde que se levantan hasta que se acuestan, sus miembros ayudan en la organización de la vida en el hotel. Las actividades pueden ir desde la preparación de las comidas hasta la compra de medicamentos o el acompañamiento al hospital. Yo aquí soy muy útil porque hablo cuatro idiomas: árabe, kurdo, turco e inglés. Es una tarea agotadora, por lo que cada diez o catorce días nos vamos turnando".

Alaa hace hincapié en que uno de los problemas más urgentes para muchos refugiados es poder utilizar un baño limpio, algo que falta en los campos de refugiados de toda Grecia, tanto en los gubernamentales como en los improvisados al lado de las carreteras.

Los huéspedes actuales del City Plaza no sólo tienen habitaciones con baño, sino que también han recuperado un poco de dignidad.

Sin embargo, ninguno de los 400 refugiados que han tenido la suerte de acabar en el hotel quiere realmente seguir así siempre, como un huésped. La grave crisis económica de Grecia hace que el país no sea muy deseable para los refugiados que esperan comenzar una nueva vida.

Con la alta tasa de desempleo y las infinitas medidas de austeridad, sigue habiendo demasiadas dudas sobre las perspectivas de los recién llegados. Pero, al menos por un tiempo, mientras están en el limbo por las controvertidas políticas de la Unión Europea, pueden permitirse el pequeño "lujo" de tomarse un descanso de tres estrellas.


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