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Discípulo de Diego Rivera plasmó en Cuba “El Mural de la Prehistoria”

La obra es de 120 metros de alto por 160 metros de ancho y representa en 12 piezas la evolución biogeológica de la región

El Mural de la Prehistoria, uno de los destinos turísticos imprescindibles de Cuba, sorprende a los visitantes por la dimensión que alcanza en medio del enorme Valle de Viñales, pues se trata de uno de los mayores frescos a cielo abierto del mundo.

La obra de 120 metros de alto por 160 metros de ancho, que representa en 12 piezas la evolución biogeológica de la región, fue creada en 1959 por el pintor cubano Leovigildo González Morillo, discípulo del muralista mexicano Diego Rivera.

González Morillo plasmó su obra en una pared vertical de un monte de la Sierra de los Viñales, a pocos kilómetros del pueblo del mismo nombre, en la provincia de Pinar del Río. El autor contó con la ayuda de un reducido grupo de campesinos para culminar el trabajo.

Para la elaboración del mural se tuvo que lavar la extensa roca e instalar drenajes para evitar la erosión. La restauración se inició hace cinco años, ya que se pinta totalmente a pincel.

Pinar del Río y concretamente Viñales se han convertido en destinos turísticos que muestran otra cara de Cuba, la de su belleza natural, que fue reconocida por la UNESCO al declararla Patrimonio de la Humanidad.

En el mural se observan indígenas de la región, un caracol, diversos animales prehistóricos, algunos ya extintos como los dinosaurios.

La enorme pintura se ha vuelto una parada obligada para los turistas que se acercan a admirarla y disfrutar de la comida local y personajes que se han unido al folklore del lugar.


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