Mundo

Compartir

Comunidad LGBT vive en libertad en Canadá y adoptar es una realidad

Canadá le ha dado al mexicano Zeus Sjon Capetillo la libertad de ejercer su homosexualidad, aquí encontró una pareja estable y pudo cumplir su sueño de adoptar a un niño

Noah, de seis años, vive con ellos desde hace dos años y ha entendido que tiene dos papás. La sonrisa ha vuelto al rostro de este niño al sentirse amado y protegido.

“No hay ninguna garantía de que el bienestar a un niño lo provea sólo una familia convencional”, afirmó Zeus Sjon Capetillo, quien hace nueve años dejó su natal Ciudad de México para radicar en Montreal y gozar del respeto que este país brinda a la comunidad LGBT.

“Vine a Canadá para tener más libertad sexual, aquí me siento más libre que en México”, dijo en entrevista con Notimex.

Zeus y el canadiense Gabriel Gohier viven juntos desde hace seis años y el gobierno de Quebec los reconoce como unión libre, con todos los derechos de un cónyuge.

En Canadá las personas del mismo sexo tienen derecho, como cualquier pareja, a adoptar a un menor.

“Siempre tuve la fibra para ocuparme de niños, ayudé a mis hermanas con mis sobrinos y un buen amigo en México descubrió que era gay cuando ya había tenido un hijo y lo crió con su pareja gay. Desde entonces lo admiré. Si ellos pudieron es que sí se puede hacer”.

Agregó que conoció a ese niño desde que iba a la guardería y el compañero de su amigo era su segundo papá. “Veía que era una relación maravillosa y mágica. El niño tiene ahora 17 años”.

Después de terminar con sus trámites migratorios y ya con una pareja estable, Zeus le manifestó a Gabriel su inquietud por querer ser papá. “La idea le pareció difícil, pero la aceptó y conocimos a otras parejas gay que habían adoptado niños”.

En un principio pensaron en adoptar un niño mexicano, pero se dieron cuanta que eso sería muy difícil.

Así que iniciaron el proceso de adopción en Quebec, como cualquier otra pareja heterosexual donde la autoridad pide que sean una pareja estable y autosuficiente, que no tengan antecedentes penales, que la relación sea verdadera y psicológicamente sana.

“En Quebec, no por el hecho de haber sido gays tuvimos un trato diferente sino que nos pidieron lo mismo que a todas las parejas, como historia familiar, solvencia económica, visitan la casa, etcétera.”.

Zeus Sjon (nombres griego y escandinavo) destacó que el proceso de adopción “me pareció maravilloso porque nos están pidiendo todo lo mejor para que un niño viva bien; tendría que ser así para todos los padres en general, que vean que eres estable, solvente, que puedes educar a un niño”.

Después de dos años y medio de estudios socioeconómicos, apareció Noah, un menor a quien su madre con problemas psicológicos no podía cuidar y quien había estado en casas de cuidado temporal (foster care).

“Cuando lo vimos en el centro de ayuda emocional fue como amor a primera vista por parte de los tres, nos enamoramos los tres, eso ayudó bastante porque Noah nos quería volver a ver. Llegó a nuestra casa a los cuatro años y ahora tiene seis”.

El mexicano explicó que ante la falta de capacidad de la madre para hacerse cargo de su hijo, la oficina quebequense de protección al menor interfirió por el bienestar del menor.

“Pasamos por un proceso de visitas de la mamá supervisadas, pero cada que Noah estaba con ella regresaba mal, por lo que iniciamos el trámite para tener su custodia total hasta la mayoría de edad, lo que ganamos en 2015 y entonces comenzamos el trámite legal de adopción que incluye el cambio de sus apellidos”.

Pese a su corta edad, el pequeño Noah sabe que su familia está compuesta por dos papás y así se lo explica a su "miss".

"Fue él quien nos empezó a llamar papás a los dos, nosotros le inculcamos que no hay un solo tiempo de familia, que en el mundo pueden existir muchos tipos de familia. Para Noah es muy natural vivir en una casa que tiene dos papas que lo cuidan y que lo quieren".

En la guardería, cuando la directora le preguntó a Noah sobre quién era su papá, éste le contestó: "tengo una mamá que casi no veo pero tengo dos papas".

Zeus dijo que cuando fueron a México con su hijo adoptivo tuvieron que "reeducar a la familia" y se dieron cuenta del rechazo o desinformación que todavía hay al respecto.

"A mi padrastro le costaba trabajo entender que dos hombres son capaces de educar y amar a un niño. Cuando fuimos a México la gente que no lo entendía no era la de bajos recursos, de hecho un taxista y una mesera se mostraron muy abiertos e interesados, pero si nos movíamos a Polanco el tipo de miradas eran diferentes".

Zeus y Gabriel continúan el trámite de adopción completa, que incluye el cambio de apellidos y sacar nuevos pasaportes.

Le explicaron al pequeño: "pronto vamos a adoptarte completamente y vas a llevar nuestros apellidos", a lo que él les dijo "o sea que voy a ser parte de la familia completamente?".

Noah quiere llevar los apellidos de sus dos papás y escogió el de Zeus en primer lugar.

"El es la parte más importante de mi vida, vivo para él y por su bienestar. Con la adopción se concreta el arduo trabajo que hemos hecho. Tenemos muchas ganas de darle lo mejor".

El padre adoptivo mexicano dijo sentirse muy feliz de haber alcanzado su sueño en Canadá y lamentó que en México todavía exista una doble moral.

"Ya es hora de que la gente se despierte porque no es verdad que por el hecho de ser gay no puedes educar a un niño, ni que porque eres heterosexual lo educas mejor.

"La garantía para desarrollar una familia es el amor, es lo único que un niño necesita, no necesariamente los papás biológicos sino que necesita sentirse amado", manifestó.


NOTAS RELACIONADAS

ÚLTIMOS

MÁS VISTOS

HOY EN

PROYECTO 40