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Relacionan el insomnio con el síntoma de las piernas inquietas

El 30 % de los niños con este síndrome puede coexistir un trastorno por déficit de atención e hiperactividad

El insomnio podría tener una relación directa con el síndrome de las piernas inquietas o enfermedad de Willis Ekbom, que consiste en no poder controlar el movimiento de esas extremidades, alertaron los especialistas del Instituto Mayo Clinic.

En un comunicado, el instituto explicó que la principal característica de este padecimiento es un impulso incómodo de mover las piernas, que algunas personas describen como una sensación de hormigueo, de tirón o de ardor en los muslos, pantorrillas y pies.

La sensación de este síndrome que comienza al atardecer o por la noche después de haber permanecido sentado o recostado durante algún tiempo, se puede aliviar de forma temporal cuando la persona se pone de pie o camina un poco, cambian de posición o estiran las piernas.

El instituto indicó que muchas personas a medida que se quedan dormidas experimentan en las piernas unas contracciones leves conocidas como “miocolonos hípnicos”, que son parte normal del proceso de conciliar el sueño.

Sin embargo, este proceso es muy diferente con el síndrome de las piernas inquietas, ya que es mucho más incómodo y suele dificultar tanto conciliar el sueño como permanecer dormido.

En algunas ocasiones, la tensión de los músculos y de los ligamentos puede malinterpretarse como el síndrome de las piernas inquietas, pero de manera normal la tensión se alivia con reposo, mientras que con el síndrome empeora al mantener inmóviles las extremidades.

Los especialistas en general definen el síndrome de las piernas inquietas con base a los síntomas que aparecen a la edad de cinco o seis años.

Alrededor de 30 % de los niños con este síndrome puede coexistir un trastorno por déficit de atención e hiperactividad; sin embargo, no es necesario realizar estudios del sueño, a menos que se trate de un niño incapaz de describir bien los síntomas.

Ante esta situación, los médicos recomiendan tomar un baño caliente, masajear las piernas y aplicar compresas calientes y frías.

Además, se pueden realizar estiramientos seguidos por ejercicio de nivel moderado y realizado con regularidad, así como establecer buenos hábitos para dormir, procesos que ayudan a disminuir los síntomas de este síndrome.

Los pacientes deben tomar en cuenta que la cafeína, el alcohol y el tabaco pueden desencadenar los síntomas o empeorarlos, por lo que se debe reducir su consumo.

También una buena alimentación puede ejercer un efecto positivo o negativo en este padecimiento; por ejemplo si se consume poco hierro favorece este síndrome, en cambio sí se come con regularidad puede ayudar a contrarrestarlo.

Cuando los cambios en el estilo de vida no bastan, el médico puede recetar medicamentos para disminuir el síndrome, algunos fármacos que afectan una sustancia química en el cerebro llamada dopamina son los más eficaces para combatirlo.

Los científicos sospechan que el síndrome de las piernas inquietas puede vincularse con insuficiente actividad de la dopamina en el sistema nervioso.

El instituto indicó que algunos medicamentos pueden empeorar los síntomas del síndrome, incluidas las pastillas para dormir de venta libre que contienen difenhidramina, los inhibidores selectivos de la receptación de serotonina y los antieméticos.

Los especialistas sugieren revisar los medicamentos actuales con el médico de su confianza, para que puedan recomendarles fármacos sustitutos según sea necesario y así ayudar a controlar este síndrome.


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