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Obesidad puede prevenirse desde el embarazo, afirma experta de UANL

Por los hábitos alimenticios de la madre gestante

Ante la influencia de la epigenética, por los hábitos alimenticios de la madre gestante, la obesidad se puede prevenir desde el embarazo, afirmó la investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Ana Laura de la Garza Hernández.

La especialista de la Facultad de Salud Pública y Nutrición (Faspyn) de la UANL explicó que la epigenética es una ciencia nueva, de la que se hacen actualmente estudios transgeneracionales, respecto a enfermedades relacionadas con factores ambientales, en este caso la alimentación.

“La epigenética -más allá de la genética-, empezó después del proyecto genoma humano y ahora está el epigenoma”, expuso.

Lo anterior se demuestra con cifras recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “que indican que 41 millones de niños menores de cinco años presentan obesidad y en México sabemos que hay una cifra alarmante con cuatro millones de escolares con sobrepeso y obesidad”, citó.

Ante esta problemática en niños y adultos, “desde salud pública, cómo prevenir esta enfermedad, tenemos que abordar desde lo que es la alimentación materna, para que este niño que va a nacer, ya no sea tan susceptible de desarrollar esta enfermedad”, enfatizó.

De la misma forma, profundizó, “ir trabajando en hábitos de alimentación, pero sí es necesario abordar desde esta perspectiva, cómo una madre, en el embarazo, es muy importante para prevenir la presencia de esta enfermedad, que es la obesidad”.

En este orden, “sí conviene empezar a educar, a orientar a las madres a que tengan buenos hábitos, que no da igual cualquier consumo de alimentos, que se debe tener algún tipo de actividad física”, sostuvo.

La experta de UANL recalcó que la obesidad, como enfermedad crónica, tiene un origen multifactorial, que desemboca en el aumento de la masa grasa y el peso corporal.

Todo, “como desbalance entre ingesta y gasto -de calorías-”, poca actividad física, aunque durante los últimos años se ha descubierto “una interacción entre genotipo y ambiente, esto es muy importante y, sobre todo, en este caso, en la obesidad infantil”, abundó.

Esto, añadió, porque “vemos, las cifras están aumentando de una forma alarmante y sí puede ser por hábitos de alimentación, ya desde niños, pero también vemos el efecto directo de la genética, así como en hábitos durante la gestación y la lactancia materna, sobre el desarrollo de la obesidad de niños”.

“Esto debido a un proceso que se puede estar conociendo como epigenética, más allá de la genética, si la madre tiene ciertos hábitos durante el embarazo puede llegar a modificar ciertos genes, en este caso, del niño, que, a su vez, ya cuando nazca, crezca, va a ser más susceptible de desarrollar esta enfermedad”, dijo.

Dentro de los múltiples factores causantes de la obesidad, inciden también “los genéticos, puede haber endócrinos, sociales, hay mucho alrededor, por eso al abordar esta enfermedad, va complicando llegar a un tratamiento”, manifestó la profesional de la nutrición.

“En cuanto a los niños, sí se ve que, si llevan un corto tiempo sobre hábitos, puede estar reflejada esa influencia sobre la alimentación materna y una de las propuestas a trabajar, para poder prevenir en un futuro, ese aumento de la obesidad en nuestro país”, señaló.

Lo anterior, al mencionar que la obesidad, de acuerdo a la OMS, se ha globalizado, incluso en países pobres, al consumirse alimentos no nutritivos, pero sí altos en calorías, lo cual da el desbalance energético y el aumento de masa corporal.

De la Garza Hernández estableció que cada caso de obesidad requiere un tratamiento personalizado, “pero en cuanto a generales, sabemos que debemos incluir muchas frutas y verduras, sobre todo porque estas tienen ciertas propiedades, como alimentos de origen vegetal”.

Dichos alimentos, abundó, “van a tener muchas vitaminas minerales, y ciertos compuestos reactivos, que van a estar también ayudando a todo el metabolismo de la persona, a poder controlar y poder presentar un estado de salud bueno, en lugar de desarrollar una enfermedad”.

También “alimentos de origen animal, por supuesto, nada más cuidar el tipo de cocción, también tomar aguas, evitar bebidas azucaradas, que lo único que contienen es azúcar simple y eso no va a nutrir”, sostuvo.

“El azúcar actúa directamente en el organismo y puede ocasionar no nada más niveles altos de glucosa, sino que ya se está viendo que puede inducir estrés oxidativo y, por ende, se va desencadenando unas ligas que pueden estar llevando a que esa persona sea más propensa a desarrollar una enfermedad”, indicó.

El cuadro básico de alimentación debe incluir cereales integrales, “en general, una dieta balanceada, como ya conocemos en todas las guías de alimentación, sabemos que hay una pirámide que debemos de incluir de todo, nada más cuidando mucho los métodos de cocción”, insistió la nutrióloga de la UANL.

Debe ser una dieta balanceada, acorde a lo que cada persona necesita, “cuidando los métodos de cocción, pues no da igual un alimento frito que un alimento natural, cuidar el consumo de grasas, sobre todo saturadas, las poliinsaturadas, nada más con moderación y sí se puede consumir”, subrayó.

Recordó que “las grasas saturadas son las de origen animal, en este caso, por ejemplo, la mantequilla o todo aquello que viene dentro de los productos cárnicos, la otra -poliinsaturada-, es de origen vegetal, la podemos encontrar en aceites vegetales”.

De la Garza Hernández apuntó que “en México, por supuesto, tenemos el aguacate, que es un alimento rico en grasa, nada más que podemos considerarlo que su consumo no es tan dañino como la grasa saturada, sí se puede consumir con moderación”.

En este orden, agregó, están “por supuesto que los frutos secos como cacahuates, nueces, almendras, que, a su vez, tienen ciertas propiedades que pueden ayudar a una persona, porque son ácidos grasos esenciales que nuestro organismo requiere”.

Todo ello con moderación, “tenemos que cuidar más las grasas, porque tienen más calorías por gramo que un carbohidrato, que una proteína, en este caso si nosotros comemos más cantidad de estos productos, vamos a cubrir mucho requerimiento energético, mucho más rápido que consumiendo los otros alimentos”, enfatizó.

“Con menor gramaje, tenemos mayor ingesta de calorías, mientras que, en el caso de frutas y verduras, tenemos un mayor gramaje y tenemos menor ingesta de calorías, por eso nada más hay que cuidad la cantidad, pero se recomienda consumirlo, por ciertas propiedades que contienen los alimentos”, estableció.

La obesidad es la punta del iceberg y no sólo debe evitarse por cuestiones estéticos, sino por salud y hacer a un lado de otras enfermedades colaterales, concluyó la investigadora nuevoleonesa.


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