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Buscan conocer impacto de diabetes y obesidad en indígenas de Sonora

Un científico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realiza un estudio en las comunidades indígenas de Sonora

Un científico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) realiza un estudio en las comunidades indígenas de Sonora para conocer la prevalencia de casos de diabetes y obesidad.En entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el doctor Julián Esparza Romero señaló que a la fecha no existen datos oficiales de cifras de diabetes en comunidades indígenas de México.

Por lo anterior, el investigador Esparza Romero se enfocó en grupos de las etnias Pima, Seri y Yaqui del estado de Sonora, para descubrir la interacción entre la predisposición genética y el estilo de vida.

Además, para hacer un diagnóstico de la magnitud de la diabetes y la obesidad y sus principales determinantes en la entidad, así como un estudio comparativo en un periodo de tiempo determinado.

Refirió que en 1991 realizaron el primer estudio en dos grupos relacionados de manera genética: una comunidad Pima que habita en el estado de Sonora y otro grupo Pima estadounidense en Arizona.

El estudio se realizó con el Instituto Nacional de Salud Pública (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, localizado en Phoenix, Arizona, y lo financió el Instituto Nacional de Diabetes, Enfermedades Digestivas y Renales del NIH.

En conjunto, se evaluaron la influencia de la dieta y la actividad física como parte del estilo de vida de ambos grupos indígenas en la prevalencia de obesidad y diabetes mellitus.

En ese tiempo no estaba muy claro qué era más importante, si la genética o el estilo de vida, por lo que esa fue la pregunta de investigación considerando que ambos grupos tenían el mismo origen, compartían la misma genética y vivían en ambientes muy contrastantes, especificó.

En este estudio preliminar, los Pimas mexicanos se compararon con el grupo de Pimas de Arizona pareados por edad y sexo, y se encontró que el índice de masa corporal y el nivel de colesterol en el grupo mexicano era menor que en el de Estados Unidos.

En 1995 se realizó un segundo estudio comparativo transversal entre los Pimas de Maycoba y los Pimas de Arizona. Los resultados mostraron que la prevalencia de obesidad para Pimas y blancos mexicanos fue de 13 y 19 por ciento, respectivamente, mientras que para los Pimas de Arizona 69 por ciento.

Antes esta cifras, en los diferentes estudios, el especialista mencionó que desea conocer la evolución de estas enfermedades en las comunidades indígenas mexicanas en la actualidad.

“Consideramos que era importante evaluar el efecto de esos cambios que pudieran afectar la prevalencia de diabetes. Así fue que decidimos elaborar una nueva propuesta con el mismo grupo de trabajo y el objetivo era comparar los datos obtenidos en 1995 en Maycoba, con las condiciones prevalecientes en 2010” apuntó.

Esparza Romero añadió que lo anterior busca conocer si los cambios que se dieron en la comunidad afectaron la prevalencia de diabetes y obesidad.

“El proyecto Maycoba, como se le denominó, estudió la importancia de los factores genéticos y ambientales en el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2 en los Pimas y blancos (como se llama a las personas no indígenas)”, indicó el investigador.

El estudio se basó en la premisa de que los cambios en el ambiente o estilo de vida aumentarían la prevalencia en el grupo indígena debido a su mayor susceptibilidad genética, especificó el científico.

El estudio encontró que la prevalencia de diabetes aumentó de forma importante en los hombres no indígenas, y que en los varones Pimas no creció, mientras que en el caso de las mujeres hubo un aumento de manera similar en ambos grupos, lo cual se atribuye a que comparten las mismas actividades, como el trabajo de hogar.

Fue así que la prevalencia de diabetes ajustada por edad y sexo aumentó 1.3 veces en los Pimas, en comparación al incremento de 3.8 veces en el grupo de los blancos, precisó.

Esparza Romero puntualizó que dichos cambios se deben a que la comunidad Pima continúa con el trabajo de la agricultura de forma tradicional, porque no hay industria que les haya permitido cambiar de actividad.


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