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Conquistan mexicanos lugar en prestigiada firma de Silicon Valley

María Fernández Treviño, Daniel Chivardi Torres y David Arturo Rodríguez Ayala se abrieron paso en el competido campo laboral de las Tecnologías de la Información en Estados Unidos.

Tres jóvenes mexicanos transitan “como Pedro por su casa” por pasillos y oficinas de la lujosa sede de Oracle Corporation, seguros de haber conquistado con capacidad y talento un lugar en uno de los sitios de trabajo más prestigiados de Silicon Valley. Su presencia están ayudando a derribar falsos estereotipos sobre México y los mexicanos.

María Fernández Treviño, Daniel Chivardi Torres y David Arturo Rodríguez Ayala hablaron en una de las múltiples salas del gigantesco corporativo, sobre cómo se abrieron paso en el competido campo laboral de las Tecnologías de la Información (TIC) en Estados Unidos.

María, originaria de Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León, dijo que desde que era adolescente albergó la idea de desarrollarse profesionalmente en Estados Unidos.

Dijo que tuvo la suerte de ser apoyada por sus padres, que le costearon su educación para egresar en 2005 como ingeniera en Ciencias Computacionales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

La carrera, el conocimiento del inglés y experiencias previas de cursos e internados en Estados Unidos en compañías como Walt Disney, le sirvieron como “pasaporte directo” para obtener un trabajo con Microsoft, en la sede de este gigante de la computación en Redmond, Washington.

La joven, de 34 años, trabajó con el equipo que rediseñó la interfaz de usuario de Microsoft Office y desarrolló junto con otros, una patente del trabajo y la investigación llevada a cabo durante este tiempo, un dato que no comenta en la entrevista, pero que incluye en su resumen en Linkedin, la red social orientada a los negocios.

Sus conocimientos le valieron que Oracle -una de las multinacionales de tecnología informática más grandes del mundo- le extendiera en 2011 una invitación para trabajar con la compañía, y fue así como llegó a laborar al Silicon Valley.

En la firma, María, labora como diseñadora de la interface gráfica y la experiencia del usuario para los servicios en la nube de Oracle Documents y Oracle Cloud Applications.

“Me califico como un ser humano exitoso”, expone al resumir sus logros profesionales en una competida industria que importa talento de todas partes del mundo.

Daniel Chivardi Torres, de 34 años de edad, egresado de la carrera de Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones, en el ITESM, apunta que ha sido la consistencia, el esfuerzo, la convicción y decisión, lo que le ayudaron a escalar la posición que actualmente ocupa.

Este es un empleo que al igual que el de María, es recompensado con un salario anual de seis cifras, lo que significa que rebasa los 100 mil dólares.

El joven, originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, llegó a la empresa en 2014, tras acumular una experiencia de ocho años trabajando para otras compañías de tecnología en el área de Los Ángeles, California.

Daniel comenta que en la firma “no siento que me traten diferente” por ser mexicano. Después de todo, un buen porcentaje de los empleados en la sede de la compañía son inmigrantes extranjeros, principalmente de India y China, aunque el mosaico de nacionalidades es muy amplio.

Sin embargo, en el campus de la compañía, ser mexicano tiene sus ventajas. “En la cocina te dan más comida”, al ser identificado por los cocineros mexicanos como uno de los suyos, explica Daniel.

María afirma que en lo personal no ha sentido ningún tipo de discriminación por ser mexicana y expresa que en lo profesional sus compañeros de trabajo asumen que es hispana, al creer que es estadunidense de origen México-americano.

A la plática se suma luego por poco tiempo David Arturo Rodríguez Ayala, originario también de Monterrey, Nuevo León, quien a sus 27 años, es el más joven de los tres.

David viste una sudadera, pants y calza unas sandalias, una vestimenta que no desentona con el relajado ambiente laboral de Silicon Valley, donde muchas de las empresas no tienen horarios fijos para sus empleados, al confiarles el uso del tiempo y medir su productividad con proyectos específicos.

Tras bromear sobre su apariencia y lo difícil que sería ir vestido así a una oficina en la Ciudad de México en un lunes cualquiera, David afirma sentirse afortunado de estar trabajando en Silicon Valley.

Es el único de los tres que menciona el factor “suerte” como uno de los elementos quizás necesarios para llegar hasta aquí.

“Estamos en el 20 por ciento más alto” de los empleos profesionales en Estados Unidos, comenta sin jactarse de ello y hasta y con cierta humildad.

“Yo quería biología y llegué de rebote a esto”, señala al contar brevemente cómo en su caso las cosas se fueron dando hasta llegar a desempeñarse como desarrollador de software en la empresa tecnológica.

El desempeño profesional de los tres jóvenes mexicanos en compañías de alta tecnología, les permite el obtener visas que los autorizan a trabajar legalmente en Estados Unidos, a diferencia de muchos de sus paisanos que ocupan empleos en el campo, la construcción o los servicios.

María y Daniel comentan que poco a poco las compañías tecnológicas se están concientizando que en México existe una fuerza laboral talentosa a la que pueden recurrir.

“México tiene el potencial de talento necesario”, asegura Daniel. “Entre más mexicanos estemos aquí, más mexicanos nos vamos a traer”, expone María, al explicar que los jefes de proyectos de las diversas compañías están considerando cada vez más a profesionistas mexicanos.

Oracle está plenamente consciente de ello y desde hace más de cinco años abrió en México uno de sus centros de desarrollo en Guadalajara, Jalisco, para emplear y aprovechar el talento de jóvenes mexicanos, pero a un costo salarial tres veces menor al de un empleado en Silicon Valley.


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