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Investigadora estudia el pez cebra para entender el cuerpo humano

Gracias al pez cebra se pueden tener una progenie de miles de individuos que permiten un valor estadístico mayor de los ensayos y estudios que se realicen

Una investigadora del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realiza un estudio genético con el uso del pez cebra, pues comparte con el ser humano 70 por ciento de datos genéticos.

En un comunicado de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), la investigadora Hilda María Lomelí Buyoli explicó que en la actualidad hay flexibilidad para manipular el genoma de distintas especies animales para usarse como modelos de embriogénesis.

La especialista detalló que el enfoque de la genética de desarrollo se basa en el uso de tecnologías que permiten la manipulación de genes específicos.

“Trabajo en genética del desarrollo embrionario desde 1998 y con el pez cebra como modelo a partir de 2008, porque este vertebrado comparte con el ser humano 70 por ciento de información genética y más de 80 por ciento de sus genes se relacionan con determinadas enfermedades embrionarias”, detalló la investigadora.

“Es decir, conservan genes homólogos que se han identificado en humanos como causantes de enfermedad y esto nos permite, en el pez cebra, generar modelos alterando esos mismos genes y tratando de reproducir la enfermedad”, agregó.

Lomelí Buyoli destacó que trabajar con el pez cebra tiene la ventaja de que, a diferencia del ratón, se pueden tener una progenie de miles de individuos que permiten un valor estadístico mayor de los ensayos y estudios que se realicen.

“La embriogénesis ocurre externamente y los embriones son transparentes, lo que permite observar en el microscopio todos los estadios de su desarrollo y seguir con detalle las primeras divisiones celulares y la formación de las capas embrionarias”, indicó.

“En 24 horas ya se aprecia la segmentación del cerebro y se han formado estructuras como el tubo neural, la notocorda y los somitos (precursores de músculo y esqueleto)”, puntualizó.

La investigadora del Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular mencionó que después de 72 horas es una larva desarrollada y para los cinco días de desarrollo ya se formaron órganos sensoriales como los ojos y los oídos, y aparecieron el corazón, hígado, riñones y páncreas.

Lomelí Buyoli declaró que el proceso de desarrollo embrionario toma 19 días, el cual ocurre en el interior de la madre; además, ya se tiene secuenciado el genoma completo y existen mapas precisos de marcadores genéticos.

“El interés de nuestro laboratorio se ha centrado en entender el papel de algunos genes característicos de etapas embrionarias. Para ello producimos alteraciones de la expresión genética que nos revelan la importancia de estos genes in vivo”, apuntó.

Entre los genes que estudia la investigadora se encuentran los Zimp, Zimp7 y Zimp10, así como los Arid, Arid1a y Arid1b.

La investigadora trabaja desde hace dos años en su laboratorio con la técnica CRISPR, fundamental para saber cómo se realiza el desarrollo embrionario.

“A partir del surgimiento de esta técnica hemos podido generar mutaciones en distintos genes y eso representa un gran avance, porque solo así podemos realmente estudiar el papel de esos genes en el desarrollo embrionario o en la fisiología del pez”, añadió.


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