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Indígenas podrían viajar a Australia en intercambio del circo social

A través de la práctica circense logran desarrollar confianza, trabajo colectivo e integración social, además de abrir la imaginación de los jóvenes al poder experimentar la movilidad internacional

En el Primer Encuentro de Escuelas de Circo del Mundo que se llevó a cabo en esta ciudad acordaron sobre la posibilidad de que indígenas mexicanos y que sólo hablen alguna lengua materna podrían viajar a Australia en un intercambio de experiencias a partir del circo social.

Durante cinco días que duró dicha reunión se desarrollaron conferencias y talleres circenses, con el patrocinio de Erasmus+ Programas de movilidad juvenil internacional y sustentabilidad laboral, bajo la dirección de Clair Brown, asimismo contó con la participación de Circulatore, AC y la Universidad Mesoamericana de Puebla.

Andrea Ousley y Paula Mckaskil, del National Institute of Circus Arts (NICA) de Australia, representantes de la parte de Circo Social y Comunitario en su país, dieron a conocer el trabajo que llevan a cabo para el entrenamiento de jóvenes indígenas que vienen de familias disfuncionales.

Señalaron que a través de la práctica circense logran desarrollar confianza, trabajo colectivo e integración social, además de abrir la imaginación de los jóvenes al poder experimentar la movilidad internacional, la experiencia de tramitar un pasaporte y viajar en avión a otras latitudes.

En un comunicado mencionan que el encuentro demostró que el nuevo papel del circo trasciende el entretenimiento para abarcar, además una posibilidad de ejercitación cotidiana, procesos lúdicos, reintegración familiar y restitución del tejido social, mediante la cooperación entre naciones y profesionales.

Muestra de ello es que con el fondeo de Suitcase Circus Scream / Everything is posible, 64 jóvenes viajaron a Argentina, Bélgica, España y Estonia, lo anterior en una convivencia a propósito del circo y en una primera faceta de los trabajos.

De acuerdo con los organizadores unos 10 niños de tres a siete años de edad y sus padres de la comunidad de San Francisco Totimehuacán tuvieron oportunidad de participar en el taller Metodología para enseñar acrobacia a niños de cuatro a ocho años de edad, que estuvo a cargo de Rika Taeymans, del Cirkus in Beweging, de Leuven, Bélgica.

En dicho taller a los padres les enseñaron a trabajar la acrobacia para jugar con sus pequeños y desarrollar así la inteligencia emocional infantil y reducir la violencia que permea a toda la sociedad.

Otro punto que destacaron sobre la posibilidad de saltar barreras sociales a través del taller La dramaturgia del clown, que impartió Hernán Gené, profesor de teatro y de montaje de graduación en la Escuela de Circo de Carampa, aquí se expuso sobre la experiencia de otras naciones, además que participaron personas mayores de 60 años.

Por otra parte, el taller Estudio de la acrobacia en una escuela profesional de circo, a cargo del inglés Glen Stewart, del Centro Nacional de las Artes Circenses de Londres, destacaron las bases técnicas y metodologías que previenen ejercitarse de manera equivocada lo que puede provocar daños al cuerpo.

Julio Revolledo Cárdenas, director de la Licenciatura en Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas de la Universidad Mesoamericana de Puebla comentó, que dicha reunión de escuelas en la materia permitió superar la visión limitada del circo, recuperando su esencia como eslabón perdido entre el arte y el deporte para restituir el tejido social y divertir a las personas.


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