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Irán: misticismo, fervor y unión familiar

Recorrer la República Islámica de Irán es encontrar el misticismo de esta nación persa, con sus ciudades como oasis en medio de extensos desiertos y cordilleras

Su imponente y hermosa arquitectura plasmada en sus mezquitas; las fotos y pinturas con que recuerdan a sus líderes; el fervor de sus mujeres al portar el hiyab, y ver como cada tarde conviven en parques y jardines para reforzar la unión familiar.

El avión todavía no toca tierra en el aeropuerto de Teherán y se aplica la primera norma: las mujeres se levantan, abren sus maletas y sacan su velo para cubrirse el cabello.

Ya en el descenso de esta terminal, tan moderna como cualquier otra del mundo, algunos hombres se quitan los zapatos y empiezan a orar; otros hacen uso de su celular, mostrando que no están peleados con la tecnología; los niños corren y los turistas extranjeros se enfrentan al primer choque cultural: el idioma persa.

Teheran, la capital de Irán, está situada en una meseta al pie de los montes Alborz, poblada por más de 10 millones de habitantes, registra un crecimiento urbano desordenado, un tráfico vehicular caótico, con serios problemas de contaminación ambiental y de abastecimiento de agua potable.

Para medio oriente, Irán representa un centro importante a nivel político y económico, y en su territorio cuenta con universidades e instituciones con alto nivel de investigación científica y tecnológica, además de un importante desarrollo nuclear, cuestionado por otras naciones.

Al empezar a transitar por la ciudad, ni el cansancio del largo viaje deja dormitar al visitante, con amplias y rápidas vías de comunicación en perfecto estado, edificios habitacionales con pocos cambios en sus diseños, automóviles de años recientes conducidos por hombres y mujeres que al igual que en México, no dejan de usar el celular, así como impresionantes mezquitas, y los trajes negros de las mujeres que, en algunos casos, solo permiten mostrar los ojos.

A su suelo llegan vuelos procedentes de muchas partes del mundo y como toda ciudad moderna cuenta con tres aeropuertos, dos de ellos internacionales como el Mehrabad y el Iman Khomeini y el destinado a los vuelos nacionales Ghaleeh Borghi.

La contaminación es uno de los problemas que aqueja a esta metrópoli, junto con los conflictos viales, lo que llevó a sus autoridades a tomar medidas importantes como la puesta en marcha en 2001 de su sistema de transporte público (Metro) que con cinco líneas moviliza diariamente a más de dos millones de personas.

En las calles, la gente se detiene a refrescarse en pequeños kioscos que ofrecen jugos o agua de frutas; también hay grandes centros comerciales donde se encuentran las mejores marcas de aparatos electrónicos y en sus cines se anuncian películas hechas por actores nacionales.

Asombra ver un ordenado y limpio transporte articulado tipo Metrobús, que de acuerdo con el guía, fue otra de las medidas que se adoptaron para resolver la alta demanda de transporte y disminuir la contaminación ambiental.

En sus estaciones, muy parecidas a las de la Ciudad de México, las mujeres también se acomodan en la parte delantera para esperar el arribo de los autobuses, y no se nota saturación en las seis líneas que recorren cien kilómetros de la capital.

Además, un millón de personas utiliza los 80 mil taxis que circulan por sus calles y, son de llamar la atención los taxis de color verde, manejados por el sexo femenino y que se pusieron en marcha en 2006.

El Gran Bazar

Uno de los puntos de atracción turística en Teherán es el Gran Bazar, ubicado en el corazón de la ciudad y con una impresionante arquitectura que no deja de sorprender a los visitantes, ya que para conocerlo a fondo, hay que recorrer más de 10 kilómetros.

El lugar, con 150 años de antigüedad, cuenta con cientos de tiendas de ropa que venden no sólo la vestimenta tradicional, sino diseños de moda que los iraníes usan en su casa normalmente.

También hay comercios que ofrecen comida tradicional, puestos de juego, y talleres de artesanos que trabajan la plata, el cobre, sin faltar los lugares donde se hacen las famosas alfombras persas.

En sus pasajes también se encuentra joyería, telas, cristalería, mausoleos, baños, bebederos públicos y bancos, por lo que es considerado uno de los centros comerciales mas importante de oriente medio y a donde llegaban productos de otras partes del mundo.

Por ejemplo, un comerciante grita y muestra a sus clientes una mascada, de la que orgullosamente dice que procede de china.

También hay casas de cambio en bancas de cemento o en las entradas del metro. Se trata de personas que con grandes fajos de billetes o monedas de diferente denominación de su país o de otras naciones, principalmente dólares, los ofrece a extranjeros o a iraníes que buscan hacer alguna transacción.

Tanto para la población como para los visitantes, ir a la zona de restaurante de Darakeh es fundamental. La gente avanza por la calle y a los lados se ofrecen frutas en dulce, granos, o verduras preparadas en grandes frascos.

La comida iraní está compuesta principalmente por verduras, arroz decorado con azafrán, jitomates asados, cebollas, pimientos verdes, carne de cordero, pescado y pollo, sin faltar la fruta y el té.

El país de las alfombras

También es importante no dejar de visitar el museo de la alfombra, que fue construido por la orden de Farah Dinah, ultima emperatriz de Persia, y que alberga más de mil 500 piezas únicas.

Las alfombras, elaboradas y decoradas por artesanos persas, fueron recuperadas de casas de subastas y de diferentes poblaciones de este país, así como de colecciones particulares.

Algunas tienen más de 400 años de antigüedad, y una de ellas, la que tiene más años, supera los cinco siglos y procede de la ciudad de Kashan, mientras que la más grande tiene 50 metros de largo.

Famosas en el mundo, durante años han estado en palacios reales, casas particulares y oficinas publicas, la mayoría de ellas muy elaboradas y decorativas, incluso hay casas en donde no hay muebles, pero si alfombras de gran valor monetario. Son espacios donde comen y reposan sus dueños, pero a la vez, objetos de arte.

Su tema central siempre es dios y contienen símbolos de diferentes periodos de la vida, paisajes, jardines iraníes, dibujos geométricos, animales, personajes históricos, míticos o épicos, que son rodeados por caligrafías persas, hay escenas de conquistas o de las estaciones del año.

La mayoría están hechas a mano, algunas con tejidos gruesos y materiales de la zona a la que pertenece el artesano. Son determinantes los colores y la textura.

Símbolos de modernidad

Un símbolo de la modernidad de Irán es la Torre Milad, la cual mide 435 metros desde su base hasta la antena, fue construida en 2007, es la sexta torre de comunicaciones más alta del mundo, y se puede observar desde cualquier hotel del centro de Teherán.

La capital iraní también ofrece grandes centros comerciales con los últimos avances tecnológicos y todas las marcas que existen en el mercado, así como agencias automotrices con los modelos más costosos, sin dejar de lado la ropa y joyería de diseñadores con reconocimiento mundial.

Sorprende al visitante que en las calles de Teherán no hay perros callejeros, porque son considerados impuros, ni se ofrecen bebidas alcohólicas como ocurre en las capitales de Occidente.

Así, visitar esta enigmática ciudad, en donde la modernidad y amabilidad de sus habitantes van de la mano con sus tradiciones, es toda una aventura para cualquier extranjero que descubre que Irán es un país amigo y abierto al mundo.


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