El Precio de la Historia

Los cañones, vestigios de las guerras del pasado

¿Sabes cuántos tipos de cañones han existido?

Sin duda los cañones han sido armas que no podían faltar en ninguna guerra del pasado, y a lo largo de los años se han conservado muchos en buen estado ya sea en museos de arte o de colección, pero aunque muchas veces pudieron ser parecidos, no todos eran iguales y los habían de distintas formas y tamaños. Aquí te dejamos 3 tipos de cañones para que te des una idea de cómo eran en el pasado:

a) Cañón Krupp: luego de la creación en 1811 de la Fried. Krupp A.G., una fábrica de acero fundido que en 1856. Friedrich Krupp produjo un cañón de ánima estriada de avancarga de 9 cm de acero fundido, que dio tan buen resultado que Prusia fue el primer país en adoptar el acero como material para sus cañones del ejército.

Este tipo de cañones, fueron comprados en la década de 1860 por los ejércitos de Rusia, Austria y el Imperio Otomano. Cuando en 1897 apareció el cañón francés de tiro rápido de 75 mm, Krupp produjo el similar de 77 mm, muy utilizado en la Primera Guerra Mundial.

b) Cañón Blakely. Diseñado por el capitán del ejército británico Theophilus Alexander Blakely, fue el primero en la fabricación de cañones zunchados, construyendo 400 de ellos para múltiples países, con diversos grados de elasticidad, muy resistentes, de gran calibre y de poco peso.

A pesar de no tener una factoría propia, demostró satisfactoriamente en 1855 la ventaja de la construcción de cañones zunchados. Sus cañones eran de avancarga, pero en 1860 patentó un sistema de retrocarga que consistía en un tornillo cónico en la culata, pero no tuvo mucho éxito.

c) Cañón Armstrong. Diseñados por el británico sir William George Armstrong, estos cañones fueron los de más uso en los buques de guerra de casi todo el mundo en la segunda mitad del siglo XIX.

El rayado que Armstrong ideó para los cañones de avancarga combinaba los sistemas de centrado y compresión, al que llamó "shunt"; el cual lo distinguía del de los demás por tener las estrías más anchas en la boca del cañón que en el interior del ánima, con dos canales en diferentes niveles. Aunque Armstrong también adoptó los proyectiles enfriados diseñados por William Palliser, para perforar blindajes, fue para 1890 que estos cayeron en desuso porque se aumentó considerablemente la velocidad inicial del proyectil.

En el capítulo de hoy de “El Precio de la Historia”, los integrantes del programa recuerdan lo bien que les fue en el año en la casa de empeño al adquirir armamento antiguo, como el cañón de 1890, que aún funciona a la perfección. Así que no te lo pierdas hoy a las 21:30 horas sólo por Proyecto 40.

Por Juan Carlos Carrillo


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