Francisco el Papa de la Fe

Monjas de clausura reciben abrazo del Papa tras un permiso especial

53 monjas de clausura, que nunca antes habían abandonado su convento, recibieron hoy un permiso especial y pudieron abrazar al Papa Francisco

Unas 53 monjas de clausura, que nunca antes habían abandonado su convento, recibieron hoy un permiso especial y pudieron abrazar al Papa Francisco, quien bajó del papamóvil para bromear unos minutos con ellas.

Todas las integrantes de la comunidad Campana de la Orden de la Visitación de Santa María pudieron este domingo dejar un rato la clausura y, enfundadas en sus impecables hábitos, esperaron pacientemente en las calles Río Churubusco y Patriotismo.

Para alcanzar este espacio estratégico las religiosas debieron caminar unos 200 metros, porque la puerta de su claustro se encuentra sobre la calle de Campana, de ahí el nombre con el cual los fieles las conocen.

La salida de las religiosas se concretó gracias a un permiso especial gestionado por el nuncio apostólico, Christophe Pierre, aunque hasta el último momento no sabían si el papamóvil se detendría frente a ellas.

Las mayores estaban sentadas, tenían el hábito negro propio de las “profesas”. Luego estaban las “novicias”, con hábito blanco, mientras las postulantes tenían faldas cortas.

En su camino de la nunciatura apostólica hacia el Campo Marte, desde donde voló en helicóptero con destino a Ecatepec, la comitiva del líder católico pasó frente a donde se encontraban las hermanas y pidió que detuvieran el papamóvil.

Entonces se bajó, acompañado por el cardenal arzobispo de México Norberto Rivera Carrera y el nuncio Pierre. Las saludó una a una, bromeó con ellas y recibió un ramo de rosas blancas. Luego las bendijo y siguió su camino.

“Es una emoción muy grande porque él representa a Cristo”, aseguró la madre superiora, María Marta. Otra de ellas consideró el gesto una “gracia grandísima y una gran coincidencia”. Y aseguraron que la visita papal a México es una gran responsabilidad. “Si no lo aprovechamos, allá nosotros”, estableció.

Esta vez Francisco logró lo que Juan Pablo II no pudo, ya que fueron invitadas en el pasado a salir del convento para saludar al Papa polaco y aún servirlo directamente, pero siempre declinaron las invitaciones en cumplimiento a su carisma y como un sacrificio.

Fundadas por la madre María Angélica, una mexicana que vivió en España, se trata de una orden de contemplativas en la Iglesia “por el don de si y los hermanos, en Cristo, imitando su vida oculta, por la oración y el trabajo en el monasterio”.


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