Hueconomía

De lo bueno poco

Es triste pero ahora estamos por descubrir cómo se vive en una sociedad en colapso.

A los seres humanos nos gusta vivir en grupos, tribus que eventualmente se vuelven aldeas, comarcas, naciones, bloques. Siempre surgen líderes en forma natural. Entre otras cosas, los líderes se ponen a mejorar las cosas.

Al principio, las mejoras cuestan poco y benefician mucho a la colectividad. Pero los líderes nunca dejan de querer mejorar las cosas. Llega el momento en que las mejoras propuestas cuestan mucho y benefician muy poco.

El siguiente paso son mejoras costosísimas que no aumentan sino reducen el bienestar colectivo. El final inevitable es que la sociedad se colapsa. En el pasado, la gente migraba a otra parte. Pero hoy ya no hay a dónde huir.

Es triste pero ahora estamos por descubrir cómo se vive en una sociedad en colapso. Esta tesis de los rendimientos marginales o decrecientes es el tema de un libro reciente: Hormageddon.

El subtítulo es: “Cómo es que dosis excesivas de algo bueno conducen al desastre”. Esa regla de rendimientos decrecientes se extiende a cualquier aspecto del quehacer humano.

Nada más piensa, por ejemplo, en lo que puede hacerle a un cuerpo humano dosis descontroladas de algo tan recomendable como las vitaminas. Pero se aplica en especial a los terrenos de la economía, los negocios y las políticas públicas.

La tesis puede decirse que es una variante del refrán: El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Por eso, decir de algún líder que “tiene buenas intenciones”… a veces es irrelevante.

Por Guillermo Farber


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