Lo Tomas o lo Dejas

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Lo tomas o lo dejas, responsabilidades de la sociedad en el tema de corrupción, ¿populismo riesgo para la democracia?

Descubre en que consiste el Sistema Nacional Anticorrupción y las responsabilidades de la sociedad en ello, así como la definición del termino "Populismo"

La corrupción es un mal endémico que daña a muchos países que sufren el debilitamiento de su estado de derecho, situación que se presta o traduce en una crisis de gobernabilidad como la que vivimos hoy en día en nuestro país.

Atacar este mal y cortarlo de raíz es un tema pendiente en México, sin embargo el pasado 17 de julio de 2016, el presidente de la Republica, Enrique Peña Nieto, dio el primer paso para lograr erradicarlo promulgando las leyes secundarias de la reforma constitucional para crear el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

A raíz de esto es factible cuestionarnos si la tarea de terminar de una vez por todas con la corrupción es algo que solamente le compete al gobierno federal, ¿dónde queda el papel de la sociedad civil?, ¿qué responsabilidades tiene la ciudadanía en el tema del combate a la corrupción?

Según un reporte brindado a modo de recomendación por la ONG Contraloría Ciudadana, la responsabilidad del combate debe de ser compartida, tanto gobierno como sociedad deben esforzarse en erradicar la cultura de la corrupción. Por un lado el gobierno debe crear un organismo autónomo que dedique sus esfuerzos al combate efectivo de dicha problemática, y por el otro, nos toca en nuestro papel de ciudadanos, participar activamente en la creación de la dependencia y la observación del cumplimiento cabal de sus funciones.

¿Cómo hacerlo? fácil, la tarea esta en no fomentar más conductas que alienten la corrupción, dejar de intentar sobornar al patrullero para librarnos de una multa, no generar acciones que se encuentro por arriba de la ley, denunciar hechos de corrupción e informarnos siempre de lo que sucede en nuestra sociedad.

El primer paso ya lo dio el gobierno federal con la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, ahora es turno de observar a los ciudadanos y el papel que desempeñarán en esta tarea.

Populismo ¿riesgo para la democracia?

A últimas fechas por todos lados se menciona el término “populismo”, en los debates políticos, en los medios de comunicación, en la vida diaria. No existe momento en el que no leamos o escuchemos el término como algo de lo que hay que cuidarnos, casi como si fuera una plaga o alguna amenaza de la cual preocuparnos. ¿Pero qué significa realmente “populismo”? ¿Debemos preocuparnos realmente de una “amenaza populista” que afecte a la democracia?

El término “Populismo” y el adjetivo “populista” fueron en un principio términos de corte académico antes de transformarse en expresiones de uso común, la palabra tiene sus orígenes en Rusia en 1878 como Narodnichestvo, traducido después por otras lenguas europeas a “populismo”, para referirse a una fase del desarrollo del movimiento socialista vernáculo.

Años después los maxistas rusos comenzaron a utilizarlo de forma peyorativa para referirse a aquellos socialistas que pensaban que los campesinos serian los principales pilares de la revolución. Fue así que en Rusia “populismo” se utilizó para designar un tipo de movimiento progresivo, que podía oponerse a las clases altas, pero se identificaba con el campesinado de corte nacionalista.

Siglos después virtualmente sin conexión alguna al precedente Ruso, el termino surgió en Estados Unidos en 1891, para referir al efímero People’s Party (Partido del Pueblo) que surgió entonces, apoyado principalmente por los granjeros pobres. De igual forma que en Rusia el termino adopto también una connotación peyorativa.

En las décadas de 1960 y 1970 se retomó el término con un sentido algo diferente. Fue utilizado para nombrar a ciertos movimientos reformistas de las naciones del tercer mundo, particularmente en estados latinoamericanos como el peronismo en Argentina, el Verguismo en Brasil y el Cardenismo en México.

A pesar de que en estos casos se valoraba positivamente la expansión de los derechos para las clases bajas, el liderazgo de dichos regímenes era el rasgo distintivo, pues era algo personal antes que institucional, emotivo antes que racional.

De ese momo el término de “populismo” cambio de un uso que designaba a movimientos campesinos y obreros a un uso más amplio para referirse a fenómenos ideológicos o políticos.

En sus usos académicos el término ya contaba con una dinámica expansiva de su uso, sin embargo al volverse de uso común, específicamente en los últimos años, su uso e descontrolo completamente.

Hoy día cualquier cosa puede ser llamada “populista”, pues e ha convertido en una especie de acusación sin fundamentos que busca desacreditar a cualquier cosa o adversario, buscando asociarlo con algo corrupto, ilegal, demagógico, autoritario, vulgar o peligroso.

Si estos u otros temas te interesan, te recomendamos ver hoy a punto de las 21:45 horas por la señal de Proyecto 40, Lo tomas o lo dejas.


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